08 agosto 2017

Turismo borroka separatista pero, ¿qué hay de lo mío?

Matthew Bennett
Voz Pópuli

"De verdad que pensé que era un ataque terrorista y que ya era la hora de la muerte. Unos hombres con máscaras rodearon el autobús y empezaron a gritar. Nos preparamos por si alguien subía la escalera con un cuchillo o una pistola. Menudo alivio cuando se pusieron a pintar grafiti. Nos dio mucho miedo". 

Así fueron las declaraciones de un tal Andrew Carey, del pueblo galés de Bridgend, al Telegraph tras la acción de protesta de Arran el jueves pasado en Barcelona. Estaba en el autobús de visita a la ciudad condal con su mujer, Natalie.

Menos mal que los turistas con los que se toparon eran el Sr. Carey y su señora y no, pacíficos y civilizados, y no, yo que sé, 20 paracaídistas británicos de fin de semana, o 10 obreros de las fábricas de Manchester en una despedida de soltero. Si pasara eso en alguna de estas protestas, los jóvenes manifestantes radicales se llevarían un susto y cuatro palos.

Tomaron buena nota del grafiti en el artículo: "El Turisme Mata Els Barris", y de paso dejaron constancia de los vídeos que Arran ha subido a su Twitter, pinchando las ruedas de las bicis turísticas

Obviamente, tomaron buena nota del grafiti en el artículo: "El Turisme Mata Els Barris", y de paso dejaron constancia de los vídeos que Arran ha subido a su Twitter, pinchando las ruedas de las bicis turísticas, con la traducción de los mensajes: "Ya estamos hartos de la ocupación por parte de empresas turísticas del espacio público del barrio".

Luego llegó el vídeo de la protesta de Arran en el puerto de Palma de Mallorca al Daily Mail , dónde va por 2.500 comentarios. Bengalas, gritos y confeti. También apuntaron los grafitis de los jóvenes separatistas militantes, en inglés: "Tourism kills the city. Tourists go home. You are not welcome". El turismo mata la ciudad; turistas a vuestras casas; que no sois bienvenidos.

Resaltan la cita de la mujer que parece que está haciendo de portavoz de Arran estos días, una tal Laura Flores, hablando con The Times: "El turismo está haciendo que la ciudad sea demasiado cara para vivir porque la gente alquila sus pisos a los turistas y obligan a los residentes a marcharse".

Quédense mientras leen con ese trozo de la cita sobre los pisos, el tema Airbnb.

El comentario más votado en el artículo del Daily Mail, con 3.400 "likes" reza: "Déjalos, y reserva en otro lugar en el futuro. Hay muchos sitios que quieren las libras de los turistas"

El segundo comentario más votado, con 3.100 "likes", dice: "Qué tontos. Los turistas son el pan de cada día. Si no les gustan los turistas, hay otros lugares para visitar: Francia, Italia, Grecia. Cuidado con lo que desees, España"

El tercer comentario que por qué el Gobierno español no hace algo para impedirlo "antes de que dejemos todos de ir", y el cuarto que por qué no nos llevamos nuestra pasta a otro sitio, "Bye, bye Barcelona".

Para el quinto y el sexto, los lectores del Daily Mail se preguntan quiénes son los de Arran. "Idiotas estudiantes hippies", escribe uno; "Manifestantes profesionales de clase media que no saben lo que es trabajar", sugiere otro: "¿Dónde proponen que trabaje la gente si espantan a todos los turistas—no todo el mundo puede ir corriendo a mamá o papá para más dinero".

Así, con un par de acciones llamativas—al estilo Greenpeace o Femen—, gracias a nuestro mundo digital super-conectado y veloz, con móviles vibrando en bolsillos para interrumpir la siesta con los últimos titulares, y a falta de la habitual serpiente de verano en las aguas de Gibraltar, probablemente Arran ha conseguido más impacto mediático mundial de lo que pensaban que iban a cosechar.

"El turismo emplea al 13% de personas que trabajan en España, 2 millones y medio de españoles. Es más del 11% de nuestro PIB", dijo Mariano Rajoy tras su audiencia veraniega con el Rey: "No se puede tratar a patadas al turista".

"Parece que hay gente que le molesta que la gente venga aquí porque le gusta España", añadió, aunque aquí parece que el Presidente del Gobierno no ha estado tan al día de la actualidad como seria conveniente. Arran no vive en España, mora en los Països Catalans. Así titulan su comunicado (del domingo) sobre los últimos días: "Comunicado sobre las últimas acciones de denuncia del modelo turístico…de los Països Catalans". Raro que Rajoy no resaltara esa referencia, hablando como hablaba desde el Palacio de Marivent, en Palma, en pleno territorio enemigo. Qué cosas.

En la nota, Arran habla de otro concepto inventado: "el actual modelo turístico de 'turismofobia'". Ellos defienden que su lucha es legítima, pero que no va contra todos los turistas: "el problema no es el turismo sino el actual model turístico". Amigo. "Un modelo turístico que responde a un modelo capitalista que está concentrando los beneficios en muy pocas manos". Aaamigoo (recuerden la cita de la portavoz al Times).

Es decir, el problema no son los turistas, o que lleguen más, muchos más, sino que cuando llegan ya no se reparte toda esa pasta como antes. ¿Cómo se dice "qué hay de lo mío" en Catalán? Malditos propietarios barceloneses de pisos privados que eligen alquilarlos a los turistas en Airbnb para quedarse con más beneficios, privando así a sus compatriotas militantes izquierdistas de los Països Catalans de lo que antes caía en sus manos. Qué poco patrióticos, por Dios. Qué injusticia.