24 abril 2018

El perdón

José de Cora
Bitácora de Cora/El Progredo


Unos y otros según Mingote 

Si un día fuimos ETA, hoy trataríamos de salvar en parte el tiempo dedicado a jugar sucio. Fueron tantos años con el discurso invertido que no les sale conforme a derecho ni queriendo.

Además hay muchos flecos pendientes y pretenden ganarlos todos. Acercar a los presos, dejar los asesinatos sin resolver y la impunidad. Ésas son sus razones para mantener la dicotomía. A un lado estaban ellos y al otro, nosotros. Cierto, hubo víctimas inocentes en el medio por las que pedimos perdón.

Peros todos sabemos que no fue así y que si se pretende contar la historia a partir de ese planteamiento estará condenada a que nadie la reconozca, porque aunque las guerras las cuenten los ganadores y lo hagan mal, nada garantiza que haciéndolo los perdedores se consiga un relato perfectamente estructurado, sino que se cometerán los mismos errores con distintos protagonistas.

Por otra parte, está tan reciente la herida que es imposible verle las cicatrices. Hay muchas familias destrozadas por crímenes sin resolver, y si todavía cuesta trabajo asomarse al 39 sin padecer el vértigo de la sangre; si el 14 de abril o el 18 de julio son fechas que levantan pasiones enfrentadas y se mantienen al menos dos maneras de analizarlas cada una de ellas, a los años del plomo del País Vasco les falta mucho tiempo para que no tiemblen las letras, salvo que hagas como Aramburu y cuentes una historia con dos caras.

Sin ser sangrante, la herida de Cataluña se está contando también hoy desde dos trincheras que parecen irreconciliables. En los tres casos siempre hay una parte que se rebela frente a lo establecido. Lo curioso es que cuando unos lo llaman golpismo, los otros lo consideran patriotismo, y viceversa.

Por eso ETA jamás va a pedir perdón.