18 abril 2018

Los valores no suplen la gracia

Editorial
Forum Libertas


Los valores no suplen la gracia, y la gracia solo se alcanza en el camino y la verdad de Jesucristo. La conclusión es una obviedad. 

El primer valor para los cristianos es el anuncio de Jesucristo y la buena nueva. Es a partir de Él y con Él que se desarrollan los restantes valores.

Pero toda una parte del cristianismo no considera lo obvio. ¿Cuántas escuelas católicas anuncian que “educan en valores”, son “Una comunidad de valores”, y todas las variaciones que se quieran en torno a aquella palabra, y a la vez mantienen a la persona de Jesucristo en una rigurosa discreción, cuando no en el anonimato? 

Ahora mismo, una gran organización que depende del obispado de Barcelona celebra su sesenta aniversario. Se trata de la Fundación Pere Tarrés, que tiene su origen y base en el Moviment de Centres d’Esplai Cristians. Se trata de una amplia aplicación cristiana de un movimiento cívico extendido en Cataluña, Baleares y Valencia, basado en el disfrute del tiempo libre de los niños y jóvenes, sobre todo en los fines de semana y durante las vacaciones, y que, como también sucedió con el escultismo, ha tenido un fuerte impulso en el ámbito de las parroquias y diócesis. 

Como define la propia comunicación del evento conmemorativo “la educación en valores ha sido el hilo argumental del encuentro”. Este es solo un ejemplo de los muchos disponibles, referido además a una organización diocesana grande, potente, que funciona muy bien bajo parámetros de eficiencia, pero de la que ha desaparecido el anunció de Jesucristo. Es uno de tantos casos del eclipse de Jesús dentro del propio ámbito cristiano. 

 ¿Cómo puede extrañar entonces que el catolicismo español presente un claro declive, sobre todo entre los más jóvenes? Declive en las conciencias individuales, en el ámbito cultural, en la incidencia de su visión en el ámbito de las leyes.

Los valores, sin más, no definen nada, convirtiéndose en el cajón de sastre del emotivismo. Si se quiere abordar los valores para eso ya existe una disciplina que los estudia, la axiología, en la que más allá de una metodología académica encontraremos una pluralidad de significados. No existe un acuerdo sobre lo que es un valor y ni sobre sentido y jerarquía, como no puede ser de otra manera en el ámbito intelectual construido por la Ilustración.

La visión genealógica de los valores de Nietzsche, poco tiene que ver con la kantiana. Se puede aducir con razón que cuando las instituciones, escuelas, hospitales, universidades católicas hablan de valores, lo hacen a partir del implícito cristiano. Entonces, siendo así, se hace como muy extraño que puedan abordarse sin conocer la vida y el relato de Jesucristo. Seamos claros: es intelectualmente imposible y comporta un riego de relativismo, instrumentalización y subjetivismo extraordinario, porque sin conocer la fuente, su relato, todo queda en manos del interpretador.

Ahora que estamos en tiempo de Pascua vale la pena recordar lo que dice Hechos 5,42 “Cada día en el Templo y en las casas no paraban de enseñar y anunciar la buena nueva de que Jesús es el Mesías”. Esa es la misión de todo católico, y no digamos ya cuando se trata de organizaciones que desarrollan actividades seculares para llegar mejor con el anuncio. 

No se trata solo de escuelas, de educar el tiempo libre, de atender a los enfermos, a los más necesitados. Se trata de que esto se haga anunciando la fe que le otorga todo su sentido.