16 abril 2018

Titulitis contagiosa

José de Cora
Bitácora de Cora/El Progreso


Entre los birretes vuela una gorra Hay que ver la modestia que adorna a algunos de nuestros personajes públicos en cuanto a títulos universitarios se refiere. Ada Colau, por ejemplo. 

Mira tú que pudiendo decir que es ICAI-ICADE cum laude, o que se ha licenciado en lenguas moribundas por Moscú, va la tía y se conforma con decir que es abogada. Menuda birria de mentira. Tírate el pingüi, chavala, y sácate un doctorado en Harvard por el mismo precio.

Ella, como se disfrazaba de Robin y corría alegre por entre los desahucios, abogaba por la causa, y claro, de abogar a abogada hay unas letritas de nada. Alguno habrá a su lado que se las ingenia para no dar golpe y dirá que es ingeniero.

El señor Franco _ el de A Pobra de Brollón que acusa a Cifuentes de sacarse un máster de juja, no el del Ferrol _, se puso a sí mismo una licenciatura en Matemáticas que no se la saltaba un galgo, y le ha dicho Pedro Sánchez que no le salen las cuentas. ¿Pero tú no me habías dicho que eras catedrático de Álgebra? No eres franco conmigo.

Eso es culpa de la modestia que atesoran. La propia Cristina solo aspira a un máster de la Universidad Rey Juan Carlos. Hombre, qué trabajo le costaría estirar un poco más el chicle y hacerse con un diploma en Oxford.

Por la misma puerta de chiqueros sale el secretario de Organización de Podemos en Galicia, vigués él, que ha recurrido al retruécano para redactar su currículum. Dice textualmente el chaval que es “Ingeniero. Se formó como ingeniero industrial…”, que es como si yo digo que soy “cocinero, me formé como chef abriendo una lata de bonito del norte y ahí paré, porque puse la cocina perdida de aceite…”

Modestia y más modestia. Deberían aprender de Ana María B.J., aquella mujer que se hacía pasar por hija del Rey para pimplarles el dinero hablándoles de la Bolsa.

Si el papel todo lo aguanta, ¿por qué quedarse en licenciado?