16 abril 2018

Trump busca restablecer la credibilidad de las amenazas estadounidenses perdida con Obama

Hermann Tertsch
ABC


Hay prioridades. Y cuando se prepara una acción militar no son tiempos de diplomacia. 

Es por tanto una pena que Donald Trump suspenda su gira Iberoamericana pero es evidente que si algo no va a hacer Donald Trump es dejar pasar en la impunidad un ataque con armas químicas como el del pasado sábado en la ciudad de Duma. 

Trump está decidido a que la impunidad hacia las armas químicas quede como un estigma indeleble de Barack Obama. Cuando este se negó a castigar un ataque con este tipo de armas por parte del régimen de Assad, el entonces presidente Obama rompió él sus propias reglas y permitió a los demás que se violaran sus propias líneas rojas. Así precipitó toda la crisis en Oriente Medio que hundió la reputación de EEUU y convirtió rápidamente en grandes triunfadores en la región a Rusia, al propio Assad y a la República islámica de Irán.

Una vez establecido que este ataque es responsabilidad del régimen de Bashir el Assad queda claro que va a pagar un precio por ello. Solo quienes diseñan este golpe saben donde se asestará pero parece claro que Trump quiere restablecer una credibilidad de las amenazas norteamericanas y el golpe ha de ir por tanto más allá de una operación cosmética. 

Hace ahora un año, Trump ordenó un ataque con casi 60 misiles contra una base militar siria utilizada por los rusos. Ya fue explicado como una represalia por un ataque químico también de las tropas de Assad pero las circunstancias eran otras. El ejército ruso que utilizaba aquella base aérea fue avisada para que evacuara el lugar antes del ataque.

Pero la situación es hoy distinta y todo sugiere que el ataque tendrá otra calidad. Claro está que tanto EEUU como Israel consideran la consolidación en Siria del régimen de Assad con la presencia reafirmada de Rusia e Iran es un estado de cosas que no puede ser asumido a medio plazo.