14 junio 2018

En el neocomunismo populista no sólo se integra Pablo Iglesias: también Pedro Sánchez

Humberto Pérez-Tomé
Hispanidad


Cuando Jesús Trillo-Figueroa escribió ‘El espectro del comunismo’, no podía imaginar que aquellos tiempos volverían.

Muchos españoles piensan que el retroceso a la era Zapatero es inequívoco con el nuevo Presidente de España, y el revanchismo de la izquierda volverá a dejar plano al país. 

El PSOE, cuyo suelo electoral ha sido robado por Podemos, se encuentra en una situación única para demostrar que la verdadera izquierda son ellos. Sin embargo, no podrá retornar tan fácilmente, porque como dice el subtítulo del ensayo de Jesús Trillo-Figueroa, hemos ido del socialismo a Podemos, el neocomunismo populista de moda que engatusa a todos, especialmente a los más jóvenes, que les falta experiencia y que no tienen nada que perder.

En cualquier caso, el libro refleja la última y reciente evolución de la izquierda española como consecuencia de la aparición de Podemos. Es el regreso a la vieja izquierda marxista y revolucionaria. Posiblemente, con Pedro Sánchez y los socios (independentistas y radicales) que le han aupado hasta La Moncloa, estemos ante el final de la socialdemocracia que representaba el PSOE de Felipe González desde el año 1979, a causa del efecto contagio causado por Podemos. Aunque se haya puesto la venda antes de la herida con un perfil muy político de su gabinete con una fuerte carga de mujeres feministas lo que se presupone un sectarismo importante.

El fenómeno estudiado por Trillo-Figueroa en el libro, demuestra la vuelta del marxismo como ideología, de ahí el título: El espectro del comunismo. Porque en la gran revancha procedente de «la gran derrota de 1989», en expresión de Perry Anderson y Pablo Iglesias, vuelve hacerse real la frase con la que se comenzaba el Manifiesto Comunista de Marx y Engels(1848): «un espectro asedia Europa; el espectro del comunismo».

Esta nueva izquierda radical es hija del zapaterismo y de la extrema izquierda antisistema procedente del comunismo en sus distintas sopas de letras, de la que Sánchez se hace valedor por activa y por pasiva. Y a diferencia del comunismo clásico, el nuevo comunismo del que se impregna el PSOE de Zapatero, y ahora Pedro Sánchez, se presenta pragmático, huyendo de la mística ideológica, tratando de superar la aguadilla propiciada por Iglesias y las pijos-pobres de Podemos.

Y tanto PSOE como Podemos, en una competencia por el empoderamiento, se reviste de “populismo”, con palabras políticamente correctas, entendido como una inequívoca voluntad de llegar al poder (o mantenerlo) como fin en sí mismo; unido a una manipulación de las emociones y los sentimientos populares como medio para movilizar a las masas; al margen del debate racional.

El espectro del comunismo, aunque no sea novedad, es de rabiosa actualidad, y merece la pena ser leído porque descubrirá al lector un montón de claves que le explicarán aspectos vividos en el pasado y podrá prever lo que posiblemente nos llegue del futuro.