01 julio 2018

Valor histórico y moral de la figura de Franco.

Pío Moa 
Dichos, Actos y Hechos 


Cualquier análisis objetivo de la figura de Franco debe tener en cuenta los siguientes datos, entre muchos otros.

1. Venció a un Frente Popular salido de unas elecciones fraudulentas, que en pocos meses extendió por España una orgía de incendios y asesinatos, de ilegalidad rampante y de quiebra económica. Un Frente Popular que de hecho fue una alianza entre totalitarios, separatistas y golpistas republicanos y que cometió crímenes de un sadismo escalofriante.

2. Con su victoria, Franco salvó del exterminio a la Iglesia y a la cultura cristiana, base de la europea, salvó a España de la desintegración nacional y/o de un régimen de tipo comunista, que habría encerrado a Europa entre dos sistemas soviéticos, al oeste y al este. En sentido cultural, religioso y político, su victoria tuvo un alcance muy superior al meramente nacional.

3. A continuación, y en condiciones dificilísimas, Franco mantuvo a España al margen de la guerra mundial, lo que tiene un doble valor moral, además de político: libró a los españoles de unos sacrificios y crímenes presumiblemente mayores que los de la Guerra Civil. Y mantuvo a una parte significativa de Europa al margen de las tremendas atrocidades que en mayor o menor proporción cometieron todos los bandos implicados. De paso volvió a asegurar la unidad nacional, que habría quedado comprometida en caso de intervención bélica.

4. Otro efecto moral y político de máximo alcance fue que España quedó libre de la inmensa deuda contraída por el resto de Europa occidental con el ejército useño y sus bombardeos para librarse del nazismo. Quedó libre, por tanto, de su consecuencia, la tutela o protectorado useño sobre el resto de Europa occidental frente al expansionismo soviético. Como quedó libre de la deuda con Stalin, cuyas victorias sobre los nazis permitieron el desembarco en Normandía.

5. Franco derrotó a continuación un aislamiento decretado por democracias, dictaduras y países comunistas, todos juntos, para crear en España una Gran Hambruna. Medida criminal no solo por ello sino también porque España no había participado en la guerra mundial, y su esencial neutralidad había beneficiado estratégicamente mucho más a los vencedores que a los vencidos. 

6. Derrotó además a una difícil guerra de guerrillas comunista, el maquis. Y la venció en condiciones de aislamiento internacional, gracias al apoyo evidente de un pueblo ya reconciliado, que rechazaba al comunismo y al intervencionismo de otros países. En Grecia, la guerrilla comunista sí logró enraizar en amplios sectores populares, el gobierno tuvo que recurrir a la ayuda inglesa para vencerla, Inglaterra desistió por impotencia y tuvo que ser Usa quien finalmente dominara el movimiento guerrillero. La comparación permite entender el alcance de aquella victoria.

7. Pese a condiciones tan adversas, España se reconstruyó con sus propias fuerzas, al revés que el resto de Europa occidental, cuya reanimación económica se debió al Plan Marshall. Y ya en los años 40 –generalmente falseados en la historiografía corriente– consiguió éxitos económicos muy relevantes, resumibles en dos puntos: el hambre disminuyó hasta desaparecer prácticamente por primera vez en la historia del país, la esperanza de vida al nacer dio un gran salto de 50 años en la república a 62 años en 1950, y la estatura media también aumentó. Estos índices condensan muchos otros en enseñanza, alimentación, industrialización, etc.

8. Franco previó desde el primer momento, y contra el infundado optimismo de Londres, que la alianza entre soviéticos y anglosajones iba a quebrar, y supo explotar con paciencia la “guerra fría”. Ante la amenaza soviética, renunció a la neutralidad, aceptó bases useñas y contribuyó a la seguridad de Europa en proporción mayor que el pago recibido. Por fin todos, democracias y dictaduras, la misma URSS, tuvieron que aceptar a gusto o a disgusto, al régimen español, que rompió por completo el aislamiento y entró en la ONU.

9. Vencido el Frente Popular, el maquis y el aislamiento, España pudo iniciar un despegue económico a un ritmo que sorprendió a todo el mundo (el “milagro español”), solo superado entonces por Japón o por Corea del Sur. También emprendió una descolonización a veces poco afortunada pero en cualquier caso mucho más sencilla, razonable y menos traumática que las de Francia, Holanda, Bélgica o Inglaterra: baste recordar las independencias de Indonesia o India, o Congo, las guerras de Indochina o de Argelia, etc.

10. En la ONU, y a pesar de la demagogia inglesa sobre “la dictadura” (como si Inglaterra no se hubiera beneficiado esencialmente de la dictadura de Stalin y de otras muchas y no hubiera cometido numerosas atrocidades durante la guerra mundial), el franquismo consiguió una resonante victoria diplomática sobre Londres con la resolución que exigía la devolución de Gibraltar. Victoria anulada más tarde por los gobiernos de Calvo Sotelo y de Felipe González, los cuales convirtieron a la colonia en un emporio de corrupción sobre España.

11. Por resumir, a la muerte de Franco la sociedad española había cambiado radicalmente con respecto a la miseria y los odios sociales que habían caracterizado a la república y al Frente Popular. Era una sociedad próspera, reconciliada, con mayor esperanza de vida que casi todo el resto de Europa o de Usa a quienes superaba también en salud social medida por índices de delincuencia y población penal, suicidios, droga y alcoholismo, abortos y cohesión familiar, prostitución, etc.

12. La nueva sociedad conseguida bajo la dirección de Franco era por primera vez apropiada para una democracia no convulsa como la de la república. Porque ninguna democracia puede funcionar en una sociedad plagada de miseria y de odios. Franco no tuvo ni pudo tener oposición democrática, solo, básicamente, comunista y/o terrorista. La democracia solo pudo provenir, como en efecto ocurrió, de la entraña misma del régimen y gracias a las condiciones creadas por él. Asimismo legó la monarquía, caso único en el siglo XX, concebida como factor de moderación y de entronque simbólico con la historia del país.

13. Por eso en el referéndum de diciembre de 1976, el pueblo, por enorme mayoría, aprobó una evolución de la ley a la ley, desde el franquismo y no contra el franquismo. Y lo aprobó contra la demagogia de los rupturistas compuestos de “demócratas” como los comunistas, terroristas, socialistas, separatistas y grupos y personajes variopintos, desde democristianos a anarquistas, que iban unidos en las juntas y plataformas “democráticas”. 

14. Todos aquellos “demócratas”, se consideraban herederos del Frente Popular, y viéndose tan minoritarios, emprendieron una lenta y tenaz campaña por denigrar la obra de Franco y resucitar los dos elementos más característicos del Frente Popular: los odios y la falsedad. Su técnica principal fue acusar a Franco de dictador, como si ellos hubieran sido alguna vez demócratas y no, más bien parásitos de la democracia. Y tachándole de asesino por haber los tribunales juzgado y hecho fusilar a unos 12,00o personas después de la guerra, en su mayoría culpables de crímenes espeluznantes, y presentados ahora como “víctimas demócratas”. O inventando “cunetas”, “niños raptados” y todas las miserias que acuden a sus mentes retorcidas. O imponiendo una “ley de memoria histórica” totalitaria, al estilo de Corea del Norte o la Cuba castrista.

15. Con típica bajeza de delincuentes, pretenden “vencer” a quien los venció, profanando su tumba en el Valle de los Caídos, destruyendo o cambiando el significado de este monumento, sin duda el más grandioso y logrado del siglo XX, muy adecuado para conmemorar las victorias y hechos del más destacado estadista, con mucho, que ha tenido España en al menos dos siglos, y uno de los más relevantes del siglo XX en el mundo. Estos son actos de guerra de unas mentes enfermas de guerracivilismo. Actos contra la historia, la verdad, la democracia y España. Pero debe reconocerse que, con la ayuda de una derecha infame que no se ha opuesto a sus retóricas y embustes, han logrado en gran parte su objetivo de falsificar radicalmente la historia en la mente de millones de personas.

16. Entre otras cosas, Franco salvó a la Iglesia del exterminio y trajo la monarquía. Las dos instituciones tendrían que oponerse frontalmente a la miserable profanación. Pero no lo hacen. Dice el dicho: “Hay alguien más despreciable que el verdugo: el ayudante del verdugo”. 

Parece que el más elemental sentido moral se ha perdido en las instituciones de una democracia evidentemente fallida. Estas cosas les saldrán caras. Nos saldrán caras a todos.