Una selección subjetiva de artículos, opiniones y comentarios en un lugar para la reflexión.
18 noviembre 2021
Eutanasia in extremis en Portugal
Editorial
Hemiciclo del Parlamento portugués E.E.
Portugal dio luz verde a la ley de la eutanasia la semana pasada, ocho meses después de que la anterior propuesta fuera tumbada por el Tribunal Constitucional, adonde fue remitida por las dudas que le suscitaba al presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa.
Hemiciclo del Parlamento portugués E.E.Portugal dio luz verde a la ley de la eutanasia la semana pasada, ocho meses después de que la anterior propuesta fuera tumbada por el Tribunal Constitucional, adonde fue remitida por las dudas que le suscitaba al presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa.
Como ha denunciado la Comisión de Justicia y Paz lusa, la ley se ha tramitado con prisas en plena pandemia y, encima, llega en «contexto de crisis política que desvía la atención de la opinión pública», dado que el Parlamento ha sido disuelto y se han convocado elecciones para finales de enero por la imposibilidad de acordar presupuestos. Además, como en España, se ha regulado sin avanzar antes en cuidados paliativos.
Es dramático que las sociedades olviden que «la vida humana es inviolable e indisponible», en palabras del Grupo de Trabajo Interreligioso Religiones-Salud, y causa tristeza que este tema esté «sujeto a mayorías circunstanciales y a los intereses de los lobbies e ideologías».
Es dramático que las sociedades olviden que «la vida humana es inviolable e indisponible», en palabras del Grupo de Trabajo Interreligioso Religiones-Salud, y causa tristeza que este tema esté «sujeto a mayorías circunstanciales y a los intereses de los lobbies e ideologías».
«El futuro de nuestras sociedades no está en el ofrecimiento de la muerte –asevera el grupo–, sino en la apuesta colectiva por un modelo de sociedad compasiva».
Ahora, la pelota vuelve a estar en el tejado de Rebelo de Sousa.
17 noviembre 2021
¿Qué me pasa doctor?
José de Cora
Que lo atienda Pepón
El actor Pepón Nieto reparte carnés de salud mental y ha decidido no darle uno a Díaz Ayuso. ¿Será porque arrasó a los suyos en Madrid? Va a ser que sí, porque la rabia pica más que la sarna y creen los indoctos que se cura frotándola con bilis, cuando es todo lo contrario. La bilis la excita todavía más y acabas por rascarte los ojos, a la espera de que cambie lo que tienes delante porque no te gusta.
Hay mucho Pepón y muchos papones, papanatas y papamoscas que repiten como papagayos las paparruchas de los paparazzis, dicho sea con todos mis respetos.
Por ejemplo, si Pepón habla mal de una mujer que es de derechas, las feminazis guardan un respetuoso silencio, tan escandaloso que llega a ser percibido por el oído humano. No es la soledad sonora de Juan Ramón Jiménez, sino el silencio sonoro de una impostura insoportable.
Si Cuba, además de convertirse en una narcodictadura eterna, ahoga con contundencia cualquier tipo de protesta, el silencio abarca ahora a papones y paponas, no vaya a ser que les tomen el número cambiado. La izquierda machaca lo que haga falta a las cubanas, hace abortar a las niñas violadas y reparte hambre a las venezolanas sin que a Montero _ ¿duerme bien, ministra? _ se le ocurra pensar que la igualdad no consiste en convertir un despacho en una guardería con sala de juegos para sus churumbeles y aledaños. Todo por la prole.
Volviendo a Pepón. La próxima vez que realice un diagnóstico sobre un personaje, sin analítica, ni consulta previa, no se fije tanto en su filiación política y recomiéndele, sea cual sea esta, que visite a un especialista, pues de lo contrario harán películas los psiquiatras y usted no podrá quejarse.
El segundo apellido del actor Pepón Nieto es Sánchez y se le nota. El actor Pepón Nieto nace en San Pedro de Alcántara y no se le nota, porque el santo viaja en asno, es muy caritativo y habla de lo que sabe.
El actor Pepón Nieto reparte carnés de salud mental y ha decidido no darle uno a Díaz Ayuso. ¿Será porque arrasó a los suyos en Madrid? Va a ser que sí, porque la rabia pica más que la sarna y creen los indoctos que se cura frotándola con bilis, cuando es todo lo contrario. La bilis la excita todavía más y acabas por rascarte los ojos, a la espera de que cambie lo que tienes delante porque no te gusta.
Hay mucho Pepón y muchos papones, papanatas y papamoscas que repiten como papagayos las paparruchas de los paparazzis, dicho sea con todos mis respetos.
Por ejemplo, si Pepón habla mal de una mujer que es de derechas, las feminazis guardan un respetuoso silencio, tan escandaloso que llega a ser percibido por el oído humano. No es la soledad sonora de Juan Ramón Jiménez, sino el silencio sonoro de una impostura insoportable.
Si Cuba, además de convertirse en una narcodictadura eterna, ahoga con contundencia cualquier tipo de protesta, el silencio abarca ahora a papones y paponas, no vaya a ser que les tomen el número cambiado. La izquierda machaca lo que haga falta a las cubanas, hace abortar a las niñas violadas y reparte hambre a las venezolanas sin que a Montero _ ¿duerme bien, ministra? _ se le ocurra pensar que la igualdad no consiste en convertir un despacho en una guardería con sala de juegos para sus churumbeles y aledaños. Todo por la prole.
Volviendo a Pepón. La próxima vez que realice un diagnóstico sobre un personaje, sin analítica, ni consulta previa, no se fije tanto en su filiación política y recomiéndele, sea cual sea esta, que visite a un especialista, pues de lo contrario harán películas los psiquiatras y usted no podrá quejarse.
Los tres grandes errores de Casado
Cayetano González
Ya no está tan claro que el PP gane las próximas elecciones ni –mucho menos– que, aunque lo hiciera, pueda formar Gobierno.
Los ciudadanos que quieren echar a través de las urnas a Sánchez de la Moncloa, porque están convencidos de que es lo mejor para España, asisten atónitos al espectáculo que desde hace varias semanas está dando la dirección nacional del PP, por su enfrentamiento con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Es absolutamente incomprensible este conflicto en unos momentos en los que el PP tendría que estar sólo centrado en hacer oposición al peor Gobierno que ha tenido España, sólo comparable al de Zapatero, desde la Transición. Sólo se puede explicar tal torpeza desde la debilidad, los complejos, los temores, los celos y, en definitiva, la mediocridad.
¿Cómo es posible que se declare la guerra interna a quien a ojos de los ciudadanos de gran parte de España es un referente para hacer frente al Gobierno social-comunista? ¿Cómo se explica que quien sacó a Casado de pobre con sus resultados en Madrid, tras la debacle de Cataluña, sea ahora una pieza a batir para la dirección de su propio partido?
Hay dos cosas que los ciudadanos han castigado sin piedad en las urnas desde la Transición: la corrupción y las divisiones internas en los partidos. La lista de ejemplos es larga: desde la UCD, pasando por el PSOE de Felipe González, hasta UPyD y Ciudadanos. ¿Han pensado los actuales dirigentes del PP que algo similar les puede pasar si siguen por ese camino?
En su etapa de presidente del PP, Casado ha cometido tres grandes errores que han impactado, y de qué manera, en el electorado de centro-derecha.
El primero fue la defenestración como portavoz en el Congreso de Cayetana Álvarez de Toledo, a la que él mismo había nombrado. La comparación con su sucesora, Cuca Gamarra, es tremenda.
Ya no está tan claro que el PP gane las próximas elecciones ni –mucho menos– que, aunque lo hiciera, pueda formar Gobierno.Los ciudadanos que quieren echar a través de las urnas a Sánchez de la Moncloa, porque están convencidos de que es lo mejor para España, asisten atónitos al espectáculo que desde hace varias semanas está dando la dirección nacional del PP, por su enfrentamiento con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Es absolutamente incomprensible este conflicto en unos momentos en los que el PP tendría que estar sólo centrado en hacer oposición al peor Gobierno que ha tenido España, sólo comparable al de Zapatero, desde la Transición. Sólo se puede explicar tal torpeza desde la debilidad, los complejos, los temores, los celos y, en definitiva, la mediocridad.
¿Cómo es posible que se declare la guerra interna a quien a ojos de los ciudadanos de gran parte de España es un referente para hacer frente al Gobierno social-comunista? ¿Cómo se explica que quien sacó a Casado de pobre con sus resultados en Madrid, tras la debacle de Cataluña, sea ahora una pieza a batir para la dirección de su propio partido?
Hay dos cosas que los ciudadanos han castigado sin piedad en las urnas desde la Transición: la corrupción y las divisiones internas en los partidos. La lista de ejemplos es larga: desde la UCD, pasando por el PSOE de Felipe González, hasta UPyD y Ciudadanos. ¿Han pensado los actuales dirigentes del PP que algo similar les puede pasar si siguen por ese camino?
En su etapa de presidente del PP, Casado ha cometido tres grandes errores que han impactado, y de qué manera, en el electorado de centro-derecha.
El primero fue la defenestración como portavoz en el Congreso de Cayetana Álvarez de Toledo, a la que él mismo había nombrado. La comparación con su sucesora, Cuca Gamarra, es tremenda.
El segundo, su discurso contra Vox, y especialmente contra Santiago Abascal, con motivo de la moción de censura presentada por este contra Pedro Sánchez. Un discurso inusitadamente duro, insultante en algunos momentos y con referencias personales de muy mal gusto contra quien fue su compañero de filas durante muchos años. Aquel día, como subrayó un Abascal muy tocado por la intervención de Casado, este había echado un jarro de agua fría sobre las expectativas de muchos ciudadanos que veían la urgencia de una alternativa al Gobierno de Sánchez, alternativa que pasaba y sigue pasando por el entendimiento entre el PP y Vox, dado que Ciudadanos está en el tanatorio político esperando su entierro.
El tercer gran error es el enfrentamiento con Ayuso, en el que Casado, por acción o por omisión, tiene su responsabilidad al, cuando menos, permitirlo. Nadie se cree que Teodoro García Egea vaya por libre en este asunto. Incluso si fuera verdad lo que desvela Cayetana en su entrevista de este domingo en El Mundo, cuando dice que Casado le reconoció haber entregado todo el poder a Teodoro, eso no libraría de culpa al presidente del PP, al consentir que se produzca un conflicto que le daña a él y a su partido.
Casado está en una encrucijada. Algunas encuestas –la última de Metroscopia– ya empiezan a apuntar algo que algunos venían temiendo desde hace semanas: no está tan claro que el PP gane las próximas elecciones ni –mucho menos– que, aunque lo hiciera, pueda formar Gobierno. Quedan dos años para las próximas elecciones generales, porque, salvo catástrofe de índole económica, no parece que Sánchez tenga intención de adelantarlas. Y la maquinaria de poder y propaganda de este Gobierno Frankenstein es muy potente.
O Casado reconduce la crisis interna que se ha generado en el partido por el control de Madrid, y se pone a trabajar en serio en la construcción de la alternativa del centro-derecha, o, tristemente, la posibilidad de que Sánchez pueda continuar a partir de 2023 otros cuatro años más en la Moncloa será algo más que una especulación.
El tercer gran error es el enfrentamiento con Ayuso, en el que Casado, por acción o por omisión, tiene su responsabilidad al, cuando menos, permitirlo. Nadie se cree que Teodoro García Egea vaya por libre en este asunto. Incluso si fuera verdad lo que desvela Cayetana en su entrevista de este domingo en El Mundo, cuando dice que Casado le reconoció haber entregado todo el poder a Teodoro, eso no libraría de culpa al presidente del PP, al consentir que se produzca un conflicto que le daña a él y a su partido.
Casado está en una encrucijada. Algunas encuestas –la última de Metroscopia– ya empiezan a apuntar algo que algunos venían temiendo desde hace semanas: no está tan claro que el PP gane las próximas elecciones ni –mucho menos– que, aunque lo hiciera, pueda formar Gobierno. Quedan dos años para las próximas elecciones generales, porque, salvo catástrofe de índole económica, no parece que Sánchez tenga intención de adelantarlas. Y la maquinaria de poder y propaganda de este Gobierno Frankenstein es muy potente.
O Casado reconduce la crisis interna que se ha generado en el partido por el control de Madrid, y se pone a trabajar en serio en la construcción de la alternativa del centro-derecha, o, tristemente, la posibilidad de que Sánchez pueda continuar a partir de 2023 otros cuatro años más en la Moncloa será algo más que una especulación.
Lo malo es que eso no sería bueno para Casado, que en ese supuesto se tendría que ir, junto con Teodoro, a su casa. No, lo malo es que eso sería letal para España. Y los independentistas catalanes, el PNV y los herederos políticos de ETA, aplaudiendo con las orejas.
Histerias tragacionistas
Juan Manuel de Prada
Las terapias génicas experimentales que nos han inoculado no son vacunas.
La nueva histeria tragacionista consiste en reclamar la inoculación obligatoria de terapias génicas experimentales a toda la población, así como en exigir certificados que acrediten tal inoculación para poder acceder a transportes públicos, lugares de ocio e incluso al puesto de trabajo.
En este rincón de papel y tinta siempre hemos defendido que el bien común debe anteponerse a cualquier interés sectario o personal, mucho más cuando tal interés es crudamente crematístico o de control disciplinar. En este sentido, las vacunas constituyen un excelente instrumento en pro del bien común, pues protegen al vacunado, generando en él inmunidad frente a posibles contagios.
La nueva histeria tragacionista consiste en reclamar la inoculación obligatoria de terapias génicas experimentales a toda la población, así como en exigir certificados que acrediten tal inoculación para poder acceder a transportes públicos, lugares de ocio e incluso al puesto de trabajo.
En este rincón de papel y tinta siempre hemos defendido que el bien común debe anteponerse a cualquier interés sectario o personal, mucho más cuando tal interés es crudamente crematístico o de control disciplinar. En este sentido, las vacunas constituyen un excelente instrumento en pro del bien común, pues protegen al vacunado, generando en él inmunidad frente a posibles contagios.
No ocurre lo mismo con las terapias génicas experimentales, como demuestra un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista médica ‘The Lancet’ («Community transmission and viral load kinetics of the SARS-CoV-2 delta variant in vaccinated and unvaccinated individuals in the UK: a prospective, longitudinal, cohort study»), donde se reconoce sin ambages que el coronavirus se extiende también en «poblaciones con altas tasas de vacunación», incluso entre «personas totalmente vacunadas», quienes, además, cuando se contagian de nuevo, tienen una carga viral similar a la de las personas no vacunadas. Se agradece que una revista tan prestigiosa como ‘The Lancet’ reconozca paladinamente esta evidencia, que muchos hemos probado en nuestras propias carnes.
Y esto ocurre, pura y simplemente, porque las terapias génicas experimentales que nos han inoculado no son vacunas. De ahí que no inmunicen a los inoculados, de ahí que no eviten que los inoculados contagien; en todo caso, tal vez aminoren los efectos del contagio (lo que convierte a los inoculados en personas más peligrosas, pues al no enfermar prosiguen en sus hábitos normales y contagian más abundantemente).
Y esto ocurre, pura y simplemente, porque las terapias génicas experimentales que nos han inoculado no son vacunas. De ahí que no inmunicen a los inoculados, de ahí que no eviten que los inoculados contagien; en todo caso, tal vez aminoren los efectos del contagio (lo que convierte a los inoculados en personas más peligrosas, pues al no enfermar prosiguen en sus hábitos normales y contagian más abundantemente).
Por el momento, ignoramos si estas terapias génicas experimentales están provocando mutaciones en el virus. Sabemos con certeza, en cambio, que están provocando multitud de reacciones adversas, desde infartos fulminantes hasta miocarditis, trombosis, culebrilla, desarreglos menstruales, etcétera. Nadie, sin embargo, se hace cargo de estas numerosas reacciones adversas de las terapias génicas experimentales, ni los laboratorios que las fabrican, ni los estados que fuerzan su inoculación, ni los médicos que las administran, que sin embargo no las prescriben, para no incurrir en responsabilidades.
Si todavía restase prensa libre en el mundo, se estarían denunciando tales prácticas, así como la ineficacia de las terapias génicas experimentales (¡sobre la que nos ha advertido el inventor de la técnica del ARN mensajero!); y se estaría investigando la proliferación de reacciones adversas.
Pero la prensa sistémica se halla al servicio de una estrategia biopolítica de control social. Por eso se dedica a azuzar las histerias tragacionistas y a enviscar a las sociedades, demonizando a quienes no están dispuestos a dimitir de la racionalidad.
Pero la prensa sistémica se halla al servicio de una estrategia biopolítica de control social. Por eso se dedica a azuzar las histerias tragacionistas y a enviscar a las sociedades, demonizando a quienes no están dispuestos a dimitir de la racionalidad.
La prosperidad compartida
Enrique Domínguez Martínez Campos
Carta abierta sobre Gibraltar XXVI
Coronel de Infantería DEM (R)
Carta abierta sobre Gibraltar XXVI Queridos amigos:
El pasado 27 de septiembre más de un centenar de policías de 27 Estados de la UE –a dos policías por Estado–, se reunieron en La Línea para ver sobre el terreno el sistema tecnológico de inspección de personas a base de un pasillo biométrico implantado en la Verja que separa a aquella población de Gibraltar.
Según dijeron, esta jornada, que se celebró en el Palacio de Congresos de La Línea, no tenía nada que ver con la futura relación entre Gibraltar y la UE, habida cuenta de que la misma estaba prevista antes de que se firmara el acuerdo-marco de Nochevieja.
Pero es prueba de que la UE quiere prever cómo realizar el control de su espacio Schengen.
Una de las formas para que La Línea se vincule y se gibraltarice cada vez más con el Peñón, es que la empresa WISeKey, dedicada a la ciberseguridad, ha logrado que los alcaldes de Gibraltar y La Línea firmen dos memorandos para crear un “Centro de Excelencia de la Cuarta Revolución Industrial denominado LLG4IR”.
Este Centro iniciará sus operaciones con el lanzamiento de satélites a finales de este año a cargo de aquella empresa y situará una estación terrestre en La Línea.
“Desempeñará un papel fundamental en la mejora de las habilidades técnicas de la fuerza laboral regional, y aportará capacidades tecnológicas para la transformación digital de la región”, dijo Juan Franco, alcalde de La Línea.
Picardo añadió que “estamos entusiasmados… acelerando la transformación digital en Gibraltar… para hacer nuevos negocios y modelos operativos”.
El LLG4IR se conectará con el Centro de Excelencia de WISeKey de Ginebra y se coordinará con otros centros de todo el mundo. Y surge la pregunta: ¿La Línea tiene la capacidad autónoma para firmar con una colonia militar en suelo español un convenio de este tipo?
¿Qué ventajas representará para La Línea ese convenio?
¿Gibraltar cuenta ya con que La Línea forme parte de su ámbito territorial?
¿Qué dice el gobierno español sobre este asunto? Me lo expliquen, por favor. Porque La Línea se convierte así, de facto, en un centro tecnológico al servicio de la colonia militar. ¿Es esto “la prosperidad compartida” tan deseada por este gobierno de España?
Sobre este tema, el colaboracionista Miguel Ángel Yagüe escribió que es una noticia de “calado mundial”. Y se preguntaba: “¿Llega ya la ‘prosperidad compartida’?”. Añadía, quizás para que La Línea sea cuanto antes engullida por Gibraltar: “Los argumentos falsos que algunos sectores ‘patrioteros’ esgrimen para tratar de asfixiar a Gibraltar, demuestran falsedad. Y es que mucho patriotismo, mucho atacar a Gibraltar con el empuje que el Centro Financiero del Peñón o el Gibraltar World Trade Center pueden aportar… hacen obligado que se les miren (a los gibraltareños) con otros ojos más positivos huyendo del revanchismo y el enfrentamiento”.
Uno de los comentarios a este artículo, el de un tal Tony, decía: “Siempre he pensado que La Línea debería unirse a Gibraltar…”. Esta es la idea general en los de Gibraltar y en no pocos linenses. ¿Por culpa de quiénes? Pregúntense por la política de España sobre Gibraltar en los últimos 46 años y encontrarán la respuesta. Como dice alguien: “El enemigo está dentro” (cuartel de Simancas a 21 de agosto de 1936).
Mientras, el Coronel de la Guardia Civil, jefe de la Comandancia de Cádiz, don Jesús Núñez, recordaba en Europa Sur que en 1941 el Director General de Seguridad ordenó al de la Guardia Civil que designara un Oficial, con residencia en La Línea, como “Jefe de la Frontera Sur”. Fue designado el Capitán don Odón Ojanguren Alonso.
Su misión fue la de establecer allí la Seguridad del Estado.
Así lo hizo hasta 1943. Es decir, se nombró a un jefe para defender una frontera y una zona concreta del territorio español. Es posible que, dadas las circunstancias actuales, no estaría mal hacer algo parecido en estos momentos de tanta incertidumbre sobre nuestra integridad territorial y marítima y tanto colaboracionismo, para que el Peñón deje de gibraltarizar La Línea y amplias zonas del Campo de Gibraltar.
Otra colaboracionista, Soraya Fernández, corresponsal de Gibraltar en Algeciras, publicó en ABC una entrevista en la que el alcalde Picardo llegó a decir que Gibraltar es una colonia porque España lo quiere (¿?).
Puede que este individuo se parezca a los fanáticos o lunáticos o esclavos de ciertas sectas que pululan por este mundo. Porque, además, añadió que si Gibraltar continúa en la lista de la ONU como territorio a descolonizar, es porque España lo pide, mientras que Gran Bretaña quiere que no esté en ella. ¿Le parece extraño? Pues a fastidiarse, amigo, porque Gibraltar es una colonia, le guste o no.
Lo que no llego a entender del todo, es cómo ABC permite incluir en sus páginas una entrevista de esta periodista, muy conocida por sus afinidades con las tesis gibraltareñas, con objeto de dar máxima publicidad a las declaraciones antiespañolas del tal Picardo.
Pocos días antes, el 21 de septiembre, Europa Sur comunicaba que “España pide a la UE que incluya a Frontex en el mandato sobre Gibraltar tras las críticas de Londres”. Y pidió que sean agentes de Frontex quienes ejerzan también el control del paso fronterizo en caso de que se retire la Verja, con objeto de que tome el control de la frontera exterior de la UE. Tema que no está recogido en el mandato de la Comisión Europea de julio pasado.
Esta es la previsión, el estudio y el planteamiento de nuestra política exterior: llegar siempre tarde.
En simultáneo con la espera del acuerdo, o no, entre la UE y GB, Noticias Gibraltar anunciaba que España y GB mantenían conversaciones bilaterales sobre Seguridad y Defensa.
La última de estas reuniones se había celebrado en Madrid el 7 de septiembre debido a las nuevas circunstancias que pueden afectar a la colonia militar. ¿Cuáles? Sobre todo el hecho de la supervivencia de las instalaciones militares británicas en el Peñón, así como el coste de su mantenimiento, al poder verse afectadas por el mayor o menor tránsito de personas por la Verja.
Es evidente que ese mayor o menor tránsito puede afectar de un modo u otro a la viabilidad de la base militar británica. Y eso depende en gran medida de las condiciones que imponga la UE a GB para que Gibraltar pueda pertenecer al espacio Schengen. A partir de ahí, el buenismo, el mirar para otro lado, o las facilidades que ha dado España para el paso por la Verja, es posible que no sean tales. Habrá más limitaciones. De modo que estas conversaciones bilaterales vaya usted a saber cómo acabarán.
Entre tanto, Londres está contemplando una solución “no negociada” para Gibraltar si fracasan las negociaciones con la UE: “Es importante que hagamos preparativos en ese sentido”, dijo Wendy Morton en la Cámara de los Comunes. Porque, al parecer, el mandato de la Comisión Europea entra “directamente en conflicto” con lo acordado en Nochevieja.
Ese mandato “socaba la soberanía de GB sobre Gibraltar y no puede ser la base de las negociaciones”, dijo Morton. También criticó que España pueda tener competencia para emitir visados para estancias en Gibraltar y permisos de residencia en el Peñón para nacionales de terceros países. Morton ha pedido a Bruselas “resolver lo que vemos como defectos en el borrador del mandato… lo que queremos es ver ahora que se moverán rápido”.
Es decir, GB no se fía de la UE. Pero es que la UE tampoco se fía demasiado de GB. Algo que, en principio, puede favorecer a España. Aunque sea a través de la ineptitud de la política exterior española.
Por cierto, demostrada por Pedro Sánchez en la ONU, cuando advirtió allí –ante el Pleno de la Asamblea General– que “la democracia está amenazada” y hay que defenderla “como única alternativa frente a cualquier deriva totalitaria, excluyente e intolerante”.
Y no se mira a sí mismo con sus Decretos y Leyes. A este hombre habrá que levantarle una estatua como símbolo de la mentira o, quizás, del cinismo. Y encima aseguró que “no hay ninguna razón social, cultural, histórica o antropológica que justifique la mutilación de la libertad». Me quedo sin adjetivos para calificarlo.
Preguntado por el tema de Gibraltar, dijo que espera que pronto se alcance un acuerdo entre la UE y GB. “Este acuerdo debe ser plenamente respetuoso con la doctrina de Naciones Unidas sobre dicho territorio (¡Que es España también!, añado yo) con la que España se alinea plenamente. Y respetuoso también con la posición jurídica de mi país con respecto a la soberanía y jurisdicción en relación al mismo”.
Pero la realidad no coincide, ni por asomo, con esta declaración.
El objetivo del actual gobierno social-comunista, es el de la “prosperidad compartida” entre Gibraltar y el Campo que lo rodea. Por tanto, ¿en qué quedamos? Se ha puesto por delante el carro a los bueyes. No se reclama lo esencial ante todo y sobre todo, y se anda con paños calientes con GB. Dejando que sea la UE la que decida qué hacer.
¿Dejación de funciones, miedo, cobardía, irresponsabilidad? Ustedes mismos, queridos amigos.
Un abrazo a todos.
Roche califica de “experimento” el Summorum pontificum de Benedicto XVI
Carlos Esteban
En declaraciones a TVSvizzera, el prefecto para para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el arzobispo Arthur Roche, ha dado públicamente la versión oficial sobre el motu proprio Traditionis custodes, que habría venido a cerrar el “experimento fracasado” emprendido por Benedicto XVI.
La cosa iría así: Benedicto XVI, en un intento de integrar plenamente en el rebaño católico a los miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, crea la comisión Ecclesia Dei y promulga el motu proprio Summorum pontificum por el que se da libertad, sin necesidad de permiso previo, para la celebración de la Misa Tradicional.
Pero el “experimento”, nos dice Roche, que ha sucedido a su colega Robert Sarah al frente de la congregación para la liturgia, se demostró un fracaso solo catorce años después, por lo que Francisco se habría visto obligado a cancelarlo con su documento Traditionis custodes.
El nuevo motu proprio, en la visión de Roche, habría sido una vuelta a la normalidad, ya que el rito surgido del concilio es la forma “normal”, siendo esta “la voluntad del Papa y de la gran mayoría de los obispos católicos”, algo que debemos creer por fe ya que los resultados de la famosa encuesta nunca fueron publicados.
Roche se apunta al modelo ‘evolutivo’ de la verdad católica, sosteniendo que “lo que se produjo en 1570 [la ordenación del rito de la Misa por San Pío V] fue totalmente apropiado para la época. Lo que se produce en esta época también es totalmente apropiado para la época”.
Uno apostaría que a San Pío V le sorprendería enormemente saber que lo que estaba promulgando, y sobre lo que expresó su voluntad para que durase a perpetuidad, era simplemente hacer algo “apropiado para su época”.
La cosa iría así: Benedicto XVI, en un intento de integrar plenamente en el rebaño católico a los miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, crea la comisión Ecclesia Dei y promulga el motu proprio Summorum pontificum por el que se da libertad, sin necesidad de permiso previo, para la celebración de la Misa Tradicional.
Pero el “experimento”, nos dice Roche, que ha sucedido a su colega Robert Sarah al frente de la congregación para la liturgia, se demostró un fracaso solo catorce años después, por lo que Francisco se habría visto obligado a cancelarlo con su documento Traditionis custodes.
El nuevo motu proprio, en la visión de Roche, habría sido una vuelta a la normalidad, ya que el rito surgido del concilio es la forma “normal”, siendo esta “la voluntad del Papa y de la gran mayoría de los obispos católicos”, algo que debemos creer por fe ya que los resultados de la famosa encuesta nunca fueron publicados.
Roche se apunta al modelo ‘evolutivo’ de la verdad católica, sosteniendo que “lo que se produjo en 1570 [la ordenación del rito de la Misa por San Pío V] fue totalmente apropiado para la época. Lo que se produce en esta época también es totalmente apropiado para la época”.
Uno apostaría que a San Pío V le sorprendería enormemente saber que lo que estaba promulgando, y sobre lo que expresó su voluntad para que durase a perpetuidad, era simplemente hacer algo “apropiado para su época”.
Para empezar a distinguir, Pío V no tenía ni conciencia ni intención de estar “innovando” en la liturgia, sino exactamente lo contrario: codificando la forma inveterada de la Santa Misa, expurgándola de novedades y añadidos que se habían incorporado en varios tiempos y lugares. No es algo que pueda afirmarse con el Novus Ordo, ni se ha pretendido hacerlo.
En cualquier caso, la explicación que hace Roche sobre las intenciones de Benedicto al promulgar su motu proprio están expresamente desmentidas por el propio Benedicto en varias ocasiones, incluyendo el propio Summorum pontificum, en el que aclara que la Misa Tradicional nunca ha sido abolida.
Sorprende, en cualquier caso, que la celebración de la Misa como se ha hecho durante tantos siglos preocupe tanto en aras de la unidad como para acabar con ella, cuando el caos litúrgico que puede observarse hoy asistiendo a Misa en parroquias al azar en el mundo muestra un panorama a miles de kilómetros de cualquier sentido de unidad.
En cualquier caso, la explicación que hace Roche sobre las intenciones de Benedicto al promulgar su motu proprio están expresamente desmentidas por el propio Benedicto en varias ocasiones, incluyendo el propio Summorum pontificum, en el que aclara que la Misa Tradicional nunca ha sido abolida.
Sorprende, en cualquier caso, que la celebración de la Misa como se ha hecho durante tantos siglos preocupe tanto en aras de la unidad como para acabar con ella, cuando el caos litúrgico que puede observarse hoy asistiendo a Misa en parroquias al azar en el mundo muestra un panorama a miles de kilómetros de cualquier sentido de unidad.
Vuelos de ganso
Alfonso Ussía
Si los vehículos privados están en proyecto de prohibición, ¿por qué Sánchez no se traslada en bicicleta desde la Moncloa a Torrejón de Ardoz?
Rafael Castillo Caballero fue uno de los míticos comandantes de Iberia. Un sentido del humor extraordinario. Durante más de un año pilotó el DC-7 que cubría el Puente Aéreo entre Barcelona y Palma y viceversa.
-Acababa de ir al cuarto de baño en el aeropuerto, pero del miedo me salieron dos litros. El fuego se apagó.
Cuando ascendió a comandante del DC-8, transoceánico, llevó entre los pasajeros a Ignacio Fierro Viña en un vuelo Madrid-Panamá. Ignacio era el más joven y trabajador de los hijos de don Ildefonso, fundador de la dinastía financiera. Y la madre de Ignacio acudió a despedirlo a Barajas y se tranquilizó cuando supo que Rafael Castillo, a quien conocía, era el comandante. Al saludarlo, le dio instrucciones.
–Rafael, por favor, vuela bajito y muy despacio.
Pedro Sánchez es un volador con experiencia. No desciende de las nubes. Unas nubes que resultan muy caras, en tiempos de crisis económica, a los contribuyentes españoles. Volar, también es del agrado de su esposa, la experta en la España Vaciada y las necesidades de las tribus de África, de sus hijas y de la pandilla de gorrones que se lleva, ora a Doñana, ora a La Mareta de Lanzarote.
Coincidiendo con estas cursilerías y horteradas de chulo de bolera o salones de billar, una de sus ministras, Raquel Sánchez, de la que ignoro de qué es ministra y se confunde con otras, casi todas ellas bastante tontas, ha anunciado su proyecto estrella. «Hay que desarrollar un nuevo diseño en las ciudades que devuelva el espacio público a peatones y ciclistas y acabe con la dictadura que el vehículo privado ejerce en la vida diaria».
Si los vehículos privados están en proyecto de prohibición, ¿por qué Sánchez no se traslada en bicicleta desde la Moncloa a Torrejón de Ardoz?
Entiendo que serían muchas las bicicletas que le acompañarían por motivos de seguridad, un pelotón como los del «Tour» de Francia en etapas llanas, pero sería un acto de coherente consecuencia.
No obstante, mucho me temo que va a seguir derrochando queroseno «por motivos de seguridad». Este ganso nos sale más caro que un hijo golfo. Todo el día en el aire, a costa de los españoles y, para colmo, arruinando a España. Huye de los abucheos de la calle. Supremo caradura, y dramático cobarde, miedoso, pávido, canguilón y gallináceo, por ganso que aparente, escrito sea con la mayor cordialidad.
Rafael Castillo Caballero fue uno de los míticos comandantes de Iberia. Un sentido del humor extraordinario. Durante más de un año pilotó el DC-7 que cubría el Puente Aéreo entre Barcelona y Palma y viceversa.
En un vuelo, Bartolomé March Servera, hijo de Juan March Ordinas, posó su puro habano sobre el cenicero del brazo del asiento y empezó a arder la tapicería. El extintor no funcionaba. El comandante Castillo ordenó que las mujeres se acomodaran en los asientos de cola, y a los hombres que apagaran el fuego miccionando. Él contribuyó:
-Acababa de ir al cuarto de baño en el aeropuerto, pero del miedo me salieron dos litros. El fuego se apagó.
Decía que daba tantos saltos diarios Barcelona-Palma-Barcelona, que a veces olvidaba de qué aeropuerto se disponía a despegar.
–Descorría la cortinilla. Si había muchas parejas dándose besos o haciendo manitas, íbamos de Barcelona a Palma. Y si veía muchos cartones de ensaimadas, de Palma a Barcelona.
Cuando ascendió a comandante del DC-8, transoceánico, llevó entre los pasajeros a Ignacio Fierro Viña en un vuelo Madrid-Panamá. Ignacio era el más joven y trabajador de los hijos de don Ildefonso, fundador de la dinastía financiera. Y la madre de Ignacio acudió a despedirlo a Barajas y se tranquilizó cuando supo que Rafael Castillo, a quien conocía, era el comandante. Al saludarlo, le dio instrucciones.
–Rafael, por favor, vuela bajito y muy despacio.
Pedro Sánchez es un volador con experiencia. No desciende de las nubes. Unas nubes que resultan muy caras, en tiempos de crisis económica, a los contribuyentes españoles. Volar, también es del agrado de su esposa, la experta en la España Vaciada y las necesidades de las tribus de África, de sus hijas y de la pandilla de gorrones que se lleva, ora a Doñana, ora a La Mareta de Lanzarote.
En los últimos días, según informa ABC, el ganso volador ha viajado en nuestro helicóptero Superpuma y nuestro Falcon para asistir a dos actos del PSOE, que no son actos oficiales. Usa el Superpuma para volar desde el palacio de la Moncloa a Torrejón, distantes uno del otro 25 kilómetros. El Superpuma retorna vacío a su base. Cuatro vuelos con el ganso y otros cuatro de vacío.
Y en Torrejón, embarca en el Falcon que le transporta desde la Base Aérea a Valencia y Málaga, donde se han celebrado sendos congresos del PSOE. Cuatro vuelos con el ganso dentro y cuatro de vacío, que suman con los del Superpuma, dieciséis derroches en total. Moncloa afirma que se trata de «medidas por motivos de seguridad», y no colabora con la exigencia de información que le ha solicitado en dos ocasiones el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno de la Audiencia Nacional. No solo no colabora, sino que usa de la Abogacía del Estado para escudarse en su falta de información.
Coincidiendo con estas cursilerías y horteradas de chulo de bolera o salones de billar, una de sus ministras, Raquel Sánchez, de la que ignoro de qué es ministra y se confunde con otras, casi todas ellas bastante tontas, ha anunciado su proyecto estrella. «Hay que desarrollar un nuevo diseño en las ciudades que devuelva el espacio público a peatones y ciclistas y acabe con la dictadura que el vehículo privado ejerce en la vida diaria».
Majadería dictatorial y comunista que bien podría haber salido de la calabaza que usa como cabeza el despoblado de mente, y también ministro, Alberto Garzón. Es decir, el ganso volando a reuniones privadas, y en tierra, todos a pie o montados en bicicleta, si bien parece que la señora ministra, acepta también las tablas rodantes y los patines sobre ruedas.
Si los vehículos privados están en proyecto de prohibición, ¿por qué Sánchez no se traslada en bicicleta desde la Moncloa a Torrejón de Ardoz?
Entiendo que serían muchas las bicicletas que le acompañarían por motivos de seguridad, un pelotón como los del «Tour» de Francia en etapas llanas, pero sería un acto de coherente consecuencia.
No obstante, mucho me temo que va a seguir derrochando queroseno «por motivos de seguridad». Este ganso nos sale más caro que un hijo golfo. Todo el día en el aire, a costa de los españoles y, para colmo, arruinando a España. Huye de los abucheos de la calle. Supremo caradura, y dramático cobarde, miedoso, pávido, canguilón y gallináceo, por ganso que aparente, escrito sea con la mayor cordialidad.
Juan Pablo III o Juan XXIV
P. Santiago Martín FM
El Papa Francisco va a cumplir 85 años el mes que viene, pero goza de buena salud y, por lo tanto, todo parece indicar que su pontificado durará todavía muchos años.
Hace un año George Weigel, el mejor biógrafo de Juan Pablo II, escribió un libro titulado “El próximo Papa”. En él, este reconocido analista de las cuestiones eclesiales, se atreve a aventurar que, tras Francisco, habrá una reacción conservadora, incluso entre cardenales muy próximos al actual Pontífice y nombrados por él.
Sin embargo, más por la edad que por otra cosa, no cesan las especulaciones sobre qué tipo de vicario de Cristo necesitaría la Iglesia cuando el actual Pontífice ya no la dirija.
No hace mucho, en plan de broma, Francisco dijo que le gustaría que su sucesor se llamara Juan XXIV, es decir alguien que quizá convocara un concilio Vaticano III. Este deseo del Papa, totalmente legítimo, iría avalado por el hecho de que la mayoría de los cardenales electores han sido nombrados por él y, lógicamente, esa mayoría aumentará según pase el tiempo.
Hace un año George Weigel, el mejor biógrafo de Juan Pablo II, escribió un libro titulado “El próximo Papa”. En él, este reconocido analista de las cuestiones eclesiales, se atreve a aventurar que, tras Francisco, habrá una reacción conservadora, incluso entre cardenales muy próximos al actual Pontífice y nombrados por él.
Para Weigel, esta reacción se produciría por la calamitosa situación en que se encuentra la Iglesia, que va a ir a peor según pase el tiempo. Hay ya un estado de alarma entre muchos cardenales y obispos por lo que está pasando y esto, según Weigel, provocaría no un regreso al pasado, pero sí una vuelta a posiciones más conservadoras. Esta semana se han producido varios hechos que parecerían darle la razón al escritor norteamericano.
El cardenal Kasper, alemán y uno de los hombres de confianza de Francisco, ha vuelto a manifestarse de forma muy crítica con el Sínodo que lleva ya dos años celebrándose en su país. Dice que ese “camino sinodal” se ha convertido en una farsa y que los obispos se están transformando en una especie de empleados de alto nivel de una multinacional más que en sucesores de los apóstoles.
El cardenal Kasper, alemán y uno de los hombres de confianza de Francisco, ha vuelto a manifestarse de forma muy crítica con el Sínodo que lleva ya dos años celebrándose en su país. Dice que ese “camino sinodal” se ha convertido en una farsa y que los obispos se están transformando en una especie de empleados de alto nivel de una multinacional más que en sucesores de los apóstoles.
La opinión de Kasper no es original, pues son muchos los que llevan diciendo lo mismo desde hace tiempo; lo importante es quién lo dice, pues se trata de ese teólogo, autor de una importante Cristología, al cual Francisco elogió nada más llegar al Pontificado. El lío alemán hay que frenarlo y hasta los progresistas como Kasper están asustados. ¿Podrá arreglar eso un Juan XXIV?
Otra voz que se ha dejado oír esta semana me ha llamado aún más la atención. Es la de monseñor Sánchez Sorondo, canciller de la Academia para las Ciencias y objeto de muchas críticas por los nombres por él elegidos para integrar esa academia, incluidos destacados pro abortistas. Pues bien, Sánchez Sorondo no ha dudado en afirmar que el peor virus que nos azota es el ateísmo de masa y la apostasía silenciosa. Esas palabras las podía haber dicho perfectamente un conservador, pero las ha dicho uno de los prelados más liberales del Vaticano.
Kasper y Sánchez Sorondo no son excepciones. El Instituto Austin ha dado a conocer esta semana un estudio sociológico sobre el clero de Estados Unidos. Sólo el 20 por 100 de los sacerdotes menores de 40 años -ordenados después del 2010- está de acuerdo con la línea de gobierno del Papa Francisco.
Otra voz que se ha dejado oír esta semana me ha llamado aún más la atención. Es la de monseñor Sánchez Sorondo, canciller de la Academia para las Ciencias y objeto de muchas críticas por los nombres por él elegidos para integrar esa academia, incluidos destacados pro abortistas. Pues bien, Sánchez Sorondo no ha dudado en afirmar que el peor virus que nos azota es el ateísmo de masa y la apostasía silenciosa. Esas palabras las podía haber dicho perfectamente un conservador, pero las ha dicho uno de los prelados más liberales del Vaticano.
Kasper y Sánchez Sorondo no son excepciones. El Instituto Austin ha dado a conocer esta semana un estudio sociológico sobre el clero de Estados Unidos. Sólo el 20 por 100 de los sacerdotes menores de 40 años -ordenados después del 2010- está de acuerdo con la línea de gobierno del Papa Francisco.
Esa cifra va aumentando hasta llegar al 80 por 100 de aprobación entre los que tienen más de 70 años. Al menos en Estados Unidos, los sacerdotes jóvenes no están de acuerdo con lo que está pasando. Y no sólo eso, según este estudio un 21 por 100 de los sacerdotes mayores de 70 se declara homosexual, frente a un 5 por 100 de los más jóvenes. Los primeros consideran que la homosexualidad no siempre es pecado, mientras que los segundos la consideran pecado siempre.
¿Tendrá razón Weigel? Es posible que no, según los cálculos humanos. Pero si se equivocara en sus previsiones, el nuevo Papa estaría cada vez más lejos de sus sacerdotes y también de una parte importante de sus fieles. La alarma por lo que está pasando cunde ya en los más altos niveles de la Iglesia y esto es lo que puede propiciar el cambio.
¿Tendrá razón Weigel? Es posible que no, según los cálculos humanos. Pero si se equivocara en sus previsiones, el nuevo Papa estaría cada vez más lejos de sus sacerdotes y también de una parte importante de sus fieles. La alarma por lo que está pasando cunde ya en los más altos niveles de la Iglesia y esto es lo que puede propiciar el cambio.
16 noviembre 2021
Los impulsores del "Manifiesto Constitucionalista" defienden a Vox y apelan a una plataforma sin siglas
Pablo Planas
Jordi Canal, Eva Trias, Juan López Alegre y Paula Añó, en el Colegio de Periodistas de Cataluña. | Pablo Planas (Barcelona)
Nuevo manifiesto a favor de la unidad de España y en contra del separatismo promovido por un grupo de personalidades vinculadas en el pasado a Ciudadanos y al PP así como intelectuales entre los que se encuentran Francesc de Carreras, Ferran Toutain (ambos fundadores de Cs), el historiador Jordi Canal o el escritor Valentí Puig, entre otros. El texto apela a la unidad de los partidos constitucionalistas y en el último párrafo propone:
"Queremos, en las próximas elecciones municipales, autonómicas, generales y europeas ser parte activa de una confluencia política del mundo constitucionalista para presentar un único proyecto capaz de dar respuesta a los problemas reales de la sociedad catalana y derrotar en las urnas tanto al nacionalismo como al populismo. Necesitamos un proyecto político ganador. Es posible vencerles en las urnas".
Dos de las preguntas en la rueda de prensa han girado en torno a la presencia de Vox, partido que ha sido calificado por los dos periodistas que han planteado la cuestión como de "extrema derecha" y "populista". Juan López Alegre, exdiputado del PP en el parlamento catalán, ha sido el primero en contestar y ha dicho que "si hubiéramos querido contar con un partido de ultraderecha habríamos llamado a Junts per Catalunya (JxCat)" para acto seguido añadir que "Vox forma parte de las instituciones catalanas, sus miembros han jurado o prometido la Constitución y el Estatuto, no escrachean a nadie, no se dedican a acosar, señalar, insultar o llenar de mierda las casas de políticos o jueces y es una formación más moderada que los partidos que forman parte del gobierno catalán".
Pregunta inquisitorial a Canal
A consecuencia de esa respuesta, otro periodista ha preguntado al historiador Jordi Canal en tono inquisitorial si compartía ese diagnóstico. El profesor de la École des hautes études en sciences sociales de París experto en historia del carlismo y de Cataluña ha replicado que "nosotros proponemos una España liberal y democrática y me parece que cabe ahí, pero sería un error interpretar el manifiesto como si estuviera dirigida a los partidos políticos".
Para redondear la cuestión, otra de las impulsoras del manifiesto, Paula Añó, del Centro Libre de Arte y Cultura (Clac) ha formulado a los periodistas la siguiente pregunta: "¿Y qué opinamos de que mil militantes de la CUP decidan sobre los presupuestos de Cataluña que afectan a siete millones de personas?".
El decálogo del historiador
Antes del turno de preguntas, Jordi Canal ha definido en diez puntos la situación actual:
Amenazas en primera persona
Después ha tomado la palabra Eva Trias, que ha sufrido junto a su marido notables muestras de hostilidad del separatismo por haber albergado a miembros de la Guardia Civil en su alojamiento turístico de La Escala durante el golpe de Estado independentista.
Jordi Canal, Eva Trias, Juan López Alegre y Paula Añó, en el Colegio de Periodistas de Cataluña. | Pablo Planas (Barcelona) Creen que los partidos constitucionalistas se deben unir para vencer al separatismo en Cataluña e impedir que condicione la gobernabilidad de España.
Nuevo manifiesto a favor de la unidad de España y en contra del separatismo promovido por un grupo de personalidades vinculadas en el pasado a Ciudadanos y al PP así como intelectuales entre los que se encuentran Francesc de Carreras, Ferran Toutain (ambos fundadores de Cs), el historiador Jordi Canal o el escritor Valentí Puig, entre otros. El texto apela a la unidad de los partidos constitucionalistas y en el último párrafo propone:
"Queremos, en las próximas elecciones municipales, autonómicas, generales y europeas ser parte activa de una confluencia política del mundo constitucionalista para presentar un único proyecto capaz de dar respuesta a los problemas reales de la sociedad catalana y derrotar en las urnas tanto al nacionalismo como al populismo. Necesitamos un proyecto político ganador. Es posible vencerles en las urnas".
Dos de las preguntas en la rueda de prensa han girado en torno a la presencia de Vox, partido que ha sido calificado por los dos periodistas que han planteado la cuestión como de "extrema derecha" y "populista". Juan López Alegre, exdiputado del PP en el parlamento catalán, ha sido el primero en contestar y ha dicho que "si hubiéramos querido contar con un partido de ultraderecha habríamos llamado a Junts per Catalunya (JxCat)" para acto seguido añadir que "Vox forma parte de las instituciones catalanas, sus miembros han jurado o prometido la Constitución y el Estatuto, no escrachean a nadie, no se dedican a acosar, señalar, insultar o llenar de mierda las casas de políticos o jueces y es una formación más moderada que los partidos que forman parte del gobierno catalán".
Pregunta inquisitorial a Canal
A consecuencia de esa respuesta, otro periodista ha preguntado al historiador Jordi Canal en tono inquisitorial si compartía ese diagnóstico. El profesor de la École des hautes études en sciences sociales de París experto en historia del carlismo y de Cataluña ha replicado que "nosotros proponemos una España liberal y democrática y me parece que cabe ahí, pero sería un error interpretar el manifiesto como si estuviera dirigida a los partidos políticos".
Para redondear la cuestión, otra de las impulsoras del manifiesto, Paula Añó, del Centro Libre de Arte y Cultura (Clac) ha formulado a los periodistas la siguiente pregunta: "¿Y qué opinamos de que mil militantes de la CUP decidan sobre los presupuestos de Cataluña que afectan a siete millones de personas?".
El decálogo del historiador
Antes del turno de preguntas, Jordi Canal ha definido en diez puntos la situación actual:
- Cataluña es plural y no puede ser gobernada como si toda Cataluña fuera independentista.
- Cataluña está fracturada a causa del proceso separatista y necesitamos recoser esta sociedad.
- Cataluña está sumida en la decadencia y el desprestigio.
- Cataluña está sometida a un régimen nacionalista que es "totalista".
- Los nacionalismos catalán y vasco son desleales al Estado y por mucho que digan que van a cambiar no cambian nunca. Han sido desleales desde la Transición.
- No puede ser que sean los nacionalistas catalanes quienes condicionen la gobernabilidad de España, hay que revertir esta situación.
- Vivimos en una época de populismo nacionalistas y de extrema izquierda.
- Hay un uso y abuso de la lengua y de la historia. Cataluña no fue una nación en la Edad Media ni un Estado en la moderna. Se ha construido una historia ficción al servicio de la política. Cataluña es bilingüe y hay que cumplir las sentencias sobre el español en las escuelas.
- En 2017 fuimos capaces de vencer al nacionalismo y romper la espiral del silencio. Debemos hacer lo mismo, no debemos callar nunca más.
- El proceso continúa. Lo volverán a hacer, pero han aprendido de sus errores. Ya lo están haciendo, debemos estar alertas.
Para concluir su intervención inicial, Canal ha destacado que en Cataluña "necesitamos más España, más presencia del Estado" y ha propugnado "una gran plataforma de unión constitucionalista que no excluya a nadie".
Amenazas en primera persona
Después ha tomado la palabra Eva Trias, que ha sufrido junto a su marido notables muestras de hostilidad del separatismo por haber albergado a miembros de la Guardia Civil en su alojamiento turístico de La Escala durante el golpe de Estado independentista.
Trias ha relatado las amenazas de muerte, los insultos, las pintadas, los carteles en inglés para ahuyentar a los turistas de su establecimiento, la recogida de firmas en su contra, la prohibición de entrar en determinados comercios y la gente que les grita por la calle cosas como que "todo tiene un precio". Nacionalismo en estado puro. Para ella es necesario que todos estos episodios no vuelvan a ocurrir.
Las ideas tienen consecuencias: el caso espectacular de la ideología de género
Josep Miró i Ardèvol
Con la ideología de género, la izquierda se ha puesto al servicio de los multimillonarios de la globalización, alianza que explica en buena medida su éxito y su hegemonía.
Sí, las ideas tienen consecuencias y estas pueden ser buenas o malas. Hablar de ideas es una forma de simplificar el concepto.
Con la ideología de género, la izquierda se ha puesto al servicio de los multimillonarios de la globalización, alianza que explica en buena medida su éxito y su hegemonía. Foto (contextual): Patrick Weissenberger / Unsplash.
Sí, las ideas tienen consecuencias y estas pueden ser buenas o malas. Hablar de ideas es una forma de simplificar el concepto.
En realidad, hemos de referirnos a la cultura entendida como un conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época. Esta cultura presenta unas ideas fuerza en cada momento histórico, que se imponen a las demás y consiguen la hegemonía. La Primera Guerra Mundial, tan trágica y sangrienta, difícilmente se hubiera producido si muchas de las poblaciones de los distintos países, entre ellos franceses, alemanes y británicos, no hubieran celebrado con insensata alegría la declaración del conflicto. Existía en el ambiente una cultura favorable a la guerra.
Que las ideas pueden modificar la realidad lo podemos constatar fácilmente acudiendo a Marx. Escribió un libro, El Capital, y conjuntamente con Engels publicó el Manifiesto comunista, que de rebote en rebote produjo la revolución rusa, que el propio Marx no preveía. De ahí surgieron la URSS y la Guerra Fría, y sus consecuencias cambiaron para mal la vida de millones de personas durante bastante más de medio siglo.
Y esto es así porque aquellas ideas construyen marcos de referencia dentro de los cuales adoptamos opiniones, formulamos criterios y tomamos decisiones, influidos por ellos y al mismo tiempo pensando que en realidad actuamos por cuenta propia. Este es el riesgo, sobre todo cuando en nuestro tiempo la capacidad del poder para influir sobre la gente es enorme. La privacidad ya no existe, los espectáculos, los juegos, las informaciones, todo puede estar concebido para condicionarnos. Las redes sociales proporcionan a sus magnates todo lo que necesitan para saber sobre nosotros mismos más de lo que nosotros sabemos.
Estas ideas fuerza son tan determinantes, que han dado paso a las llamadas batallas culturales. Es algo de nuestro siglo, pero ya fue en buena medida teorizado a principios del siglo XX desde una posición marxista por parte del dirigente del Partido Comunista Italiano Antonio Gramsci. Él refirió claramente que para conseguir el poder político es previo asegurar antes la hegemonía cultural, y para mantenerlo era necesario disponer de esta hegemonía.
Hoy todos los que nos gobiernan lo saben, y la progresía es quien de entre todos lo conoce y controla mejor. De ahí el lenguaje performativo y los llamados “estudios culturales” y los “estudios de género”, y la doctrina de la “cancelación”, la versión ideológica actual del viejo ostracismo, recurso ateniense para castigar a los adversarios. Todos son aparatos intelectuales que teorizan y aplican la dominación por medio de la hegemonía cultural.
Hoy, una de las ideologías dominantes que se han apoderado del aparato del estado es la llamada perspectiva de género.
La prosperidad de esta ideología responde a una confluencia insólita, una alianza objetiva entre el liberalismo cosmopolita de la globalización, el de las reducidas élites económicas con gran poder económico, también la industria del entretenimiento en todas sus facetas y la progresía, la post izquierda, que surge después del declive y práctica extinción del marxismo.
Para los primeros, la perspectiva de género ofrece la oportunidad de situar en segundo plano las causas de la desigualdad, las económicas, que además son estructurales, y sustituirlas por las desigualdades de género y de identidades de género.
Que las ideas pueden modificar la realidad lo podemos constatar fácilmente acudiendo a Marx. Escribió un libro, El Capital, y conjuntamente con Engels publicó el Manifiesto comunista, que de rebote en rebote produjo la revolución rusa, que el propio Marx no preveía. De ahí surgieron la URSS y la Guerra Fría, y sus consecuencias cambiaron para mal la vida de millones de personas durante bastante más de medio siglo.
Y esto es así porque aquellas ideas construyen marcos de referencia dentro de los cuales adoptamos opiniones, formulamos criterios y tomamos decisiones, influidos por ellos y al mismo tiempo pensando que en realidad actuamos por cuenta propia. Este es el riesgo, sobre todo cuando en nuestro tiempo la capacidad del poder para influir sobre la gente es enorme. La privacidad ya no existe, los espectáculos, los juegos, las informaciones, todo puede estar concebido para condicionarnos. Las redes sociales proporcionan a sus magnates todo lo que necesitan para saber sobre nosotros mismos más de lo que nosotros sabemos.
Estas ideas fuerza son tan determinantes, que han dado paso a las llamadas batallas culturales. Es algo de nuestro siglo, pero ya fue en buena medida teorizado a principios del siglo XX desde una posición marxista por parte del dirigente del Partido Comunista Italiano Antonio Gramsci. Él refirió claramente que para conseguir el poder político es previo asegurar antes la hegemonía cultural, y para mantenerlo era necesario disponer de esta hegemonía.
Hoy todos los que nos gobiernan lo saben, y la progresía es quien de entre todos lo conoce y controla mejor. De ahí el lenguaje performativo y los llamados “estudios culturales” y los “estudios de género”, y la doctrina de la “cancelación”, la versión ideológica actual del viejo ostracismo, recurso ateniense para castigar a los adversarios. Todos son aparatos intelectuales que teorizan y aplican la dominación por medio de la hegemonía cultural.
Hoy, una de las ideologías dominantes que se han apoderado del aparato del estado es la llamada perspectiva de género.
La prosperidad de esta ideología responde a una confluencia insólita, una alianza objetiva entre el liberalismo cosmopolita de la globalización, el de las reducidas élites económicas con gran poder económico, también la industria del entretenimiento en todas sus facetas y la progresía, la post izquierda, que surge después del declive y práctica extinción del marxismo.
Para los primeros, la perspectiva de género ofrece la oportunidad de situar en segundo plano las causas de la desigualdad, las económicas, que además son estructurales, y sustituirlas por las desigualdades de género y de identidades de género.
Los grupos LGBTIQ+ le han comido el territorio al feminismo radical en España, demostrando que quien corta el bacalao es quien tiene de su parte el poder del gobierno, y no una presencia más bien no muy numerosa en la calle. Aquella difuminación de las causas reales de la desigualdad es fantástica para el poder económico, como lo demuestra el Ministerio para la Igualdad, que carece de toda competencia en la materia.
Para el progresismo, la alianza le reporta que, una vez perdido el gran relato del marxismo, encuentra en la ideología de género un sucedáneo de utopía redentora que, como aquélla, termina en distopía destructora del ser humano.
Unos ganan en impunidad, en las consecuencias de su actividad económica, la desigualdad rampante, y la progresía queda bien, o eso cree, repartiendo unos cuantos “donuts” entre la población. Para la izquierda de género les permite suplir la redención marxista por la de género. De ahí la alianza objetiva, buscada y construida por la confluencia de intereses comunes.
El problema de la perspectiva de género es que es incompatible con la sociedad que hemos construido, basada en unos fundamentos de matriz cristiana, una cultura, que ya no una fe, de este tipo. Por eso bajo la dinámica actual el estado de derecho no tiene cabida, transformado en estado de leyes. Y los fundamentos del estado del bienestar y la productividad a largo plazo, todo aquello que nos permite vivir como vivimos, no pueden sostenerse. Si a esto se le suma la crisis ambiental y los costes de la transición ecológica, el panorama lo es todo menos bueno.
Pero existe una respuesta si los cristianos se ponen las pilas y la Iglesia en Europa alza la cabeza y asume su misión histórica. La de siempre.
Publicado en Forum Libertas.
Para el progresismo, la alianza le reporta que, una vez perdido el gran relato del marxismo, encuentra en la ideología de género un sucedáneo de utopía redentora que, como aquélla, termina en distopía destructora del ser humano.
Unos ganan en impunidad, en las consecuencias de su actividad económica, la desigualdad rampante, y la progresía queda bien, o eso cree, repartiendo unos cuantos “donuts” entre la población. Para la izquierda de género les permite suplir la redención marxista por la de género. De ahí la alianza objetiva, buscada y construida por la confluencia de intereses comunes.
El problema de la perspectiva de género es que es incompatible con la sociedad que hemos construido, basada en unos fundamentos de matriz cristiana, una cultura, que ya no una fe, de este tipo. Por eso bajo la dinámica actual el estado de derecho no tiene cabida, transformado en estado de leyes. Y los fundamentos del estado del bienestar y la productividad a largo plazo, todo aquello que nos permite vivir como vivimos, no pueden sostenerse. Si a esto se le suma la crisis ambiental y los costes de la transición ecológica, el panorama lo es todo menos bueno.
Pero existe una respuesta si los cristianos se ponen las pilas y la Iglesia en Europa alza la cabeza y asume su misión histórica. La de siempre.
Publicado en Forum Libertas.
Saber envejecer
Javier Gómez de Liaño
Abogado. Fue magistrado y vocal del CGPJ
«La vieja imagen de la vejez es vieja y valga la redundancia y abundan quienes siguen teniendo en la cabeza los rancios clichés de septuagenarios y octogenarios llenos de achaques y drásticamente disminuidos. No es así. Con la edad tal vez perdamos memoria y agilidad mental, pero nuestra visión del mundo cambia para expandirse. La edad jamás puede ser criterio de exclusión. La creatividad, la experiencia y la estabilidad tienen gran peso según avanza la vida»
Con rotundas y bellas palabras, Camilo José Cela, auténtico paradigma de fusión entre la vida y la literatura, dijo, recién cumplidos los 80 años, que sólo cuando se renuncia a ser joven la vejez se presenta y barre todas las ilusiones, noble idea que, varios siglos antes, Lope de Vega, que murió sin tan siquiera llegar a mayor, había expuesto en su Égloga piscatoria al proclamar que en los campos de la vida no hay más que una primavera. A la juventud no la domina el calendario, pese a su desbocado deshojar y la clave reside en el espíritu de cada cual.
Esta divagación viene a cuento de la pregunta que la semana pasada me hizo un gran amigo, ingeniero
de profesión, de cómo veía la situación de los viejos en España. La respuesta fue, a bote pronto, lo que pensaba y sigo pensando. Que un mal día quienes nos gobernaban acordaron declarar viejo por decreto al que aún no lo era y decidieron jubilarlo, mandarlo para casa y hasta humillarlo con esa cursilería de la ‘tercera edad’, al tiempo que le daban una modesta pensión a cambio de que sonriese.
¿Por qué el empeño de algunos en sostener que los mayores de 65 años son desecho de tienta por el simple hecho de que la partida de nacimiento acredite la condición de sesentón, setentón u ochentón? ¿Por qué siendo más longevos aceptamos que a los 60 o 65, que viene a ser igual, termine la productividad de una persona? No hay nada peor que el paternalismo de los políticos -no de todos- que encima creen que hay que darles las gracias por cuidar de los mayores, olvidando que lo más importante es el derecho a la dignidad.
La edad jamás puede ser criterio de exclusión. La creatividad, la experiencia y la estabilidad tienen gran peso según avanza la vida. ¿A quién se le ocurre que Mario Vargas Llosa tiene que dejar de escribir por haber cumplido 85 años? ¿O que Carmen Iglesias, de 79, ha de abandonar la dirección de la Real Academia de la Historia o el sillón E de la Real Academia Española?
Con rotundas y bellas palabras, Camilo José Cela, auténtico paradigma de fusión entre la vida y la literatura, dijo, recién cumplidos los 80 años, que sólo cuando se renuncia a ser joven la vejez se presenta y barre todas las ilusiones, noble idea que, varios siglos antes, Lope de Vega, que murió sin tan siquiera llegar a mayor, había expuesto en su Égloga piscatoria al proclamar que en los campos de la vida no hay más que una primavera. A la juventud no la domina el calendario, pese a su desbocado deshojar y la clave reside en el espíritu de cada cual.
Esta divagación viene a cuento de la pregunta que la semana pasada me hizo un gran amigo, ingeniero
de profesión, de cómo veía la situación de los viejos en España. La respuesta fue, a bote pronto, lo que pensaba y sigo pensando. Que un mal día quienes nos gobernaban acordaron declarar viejo por decreto al que aún no lo era y decidieron jubilarlo, mandarlo para casa y hasta humillarlo con esa cursilería de la ‘tercera edad’, al tiempo que le daban una modesta pensión a cambio de que sonriese.
¿Por qué el empeño de algunos en sostener que los mayores de 65 años son desecho de tienta por el simple hecho de que la partida de nacimiento acredite la condición de sesentón, setentón u ochentón? ¿Por qué siendo más longevos aceptamos que a los 60 o 65, que viene a ser igual, termine la productividad de una persona? No hay nada peor que el paternalismo de los políticos -no de todos- que encima creen que hay que darles las gracias por cuidar de los mayores, olvidando que lo más importante es el derecho a la dignidad.
La edad jamás puede ser criterio de exclusión. La creatividad, la experiencia y la estabilidad tienen gran peso según avanza la vida. ¿A quién se le ocurre que Mario Vargas Llosa tiene que dejar de escribir por haber cumplido 85 años? ¿O que Carmen Iglesias, de 79, ha de abandonar la dirección de la Real Academia de la Historia o el sillón E de la Real Academia Española?
¿O que el doctor Valentín Fuster, de 78, y uno de los mejores médicos del mundo, no puede seguir dirigiendo el Instituto Cardiovascular del Hospital Monte Sinaí de Nueva York? ¿Acaso no recordamos los 91 años de Clint Eastwood, que acaba de estrenar ‘Cry Macho’, su última película? ¿Qué motivos existen para prescindir de alguien guiándose no más que por el Registro Civil?
Lo he dicho en alguna ocasión. Jubilar a los 70, incluso a los 72, a un catedrático de universidad, a un abogado del Estado o a un magistrado o fiscal, es un mayúsculo error. La valía jurídica de un juez, como la docente de un profesor, no puede medirse de forma tan pedestre. Fue Ihering el que escribió que para ser un buen jurista había que ser un gran escéptico y el escepticismo suele darlo la edad. Lo importante es ser o no ser útil.
Lo he dicho en alguna ocasión. Jubilar a los 70, incluso a los 72, a un catedrático de universidad, a un abogado del Estado o a un magistrado o fiscal, es un mayúsculo error. La valía jurídica de un juez, como la docente de un profesor, no puede medirse de forma tan pedestre. Fue Ihering el que escribió que para ser un buen jurista había que ser un gran escéptico y el escepticismo suele darlo la edad. Lo importante es ser o no ser útil.
En el Tribunal Supremo norteamericano a sus miembros sólo los tumba la muerte o la declaración expresa de incapacidad. El actual presidente, John G. Roberts, nombrado en 2005 por Bush, tiene ahora 66 años. Bien conservado podría seguir en su cargo otros quince, lo que, por otra parte, es una sólida garantía de independencia e imparcialidad.
La vieja imagen de la vejez es vieja y valga la redundancia y abundan quienes siguen teniendo en la cabeza los rancios clichés de septuagenarios y octogenarios llenos de achaques y drásticamente disminuidos. No es así. Con la edad tal vez perdamos memoria y agilidad mental, pero nuestra visión del mundo cambia para expandirse. Un estudio de Harvard llega a la conclusión de que la gente cuando pasa de los 60 años, no sólo mejora la inteligencia, sino que también la felicidad aumenta. Un proverbio húngaro enseña que la vejez resta velocidad a las patas del caballo, pero no le impiden relinchar. Otro, alemán, que los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
La vieja imagen de la vejez es vieja y valga la redundancia y abundan quienes siguen teniendo en la cabeza los rancios clichés de septuagenarios y octogenarios llenos de achaques y drásticamente disminuidos. No es así. Con la edad tal vez perdamos memoria y agilidad mental, pero nuestra visión del mundo cambia para expandirse. Un estudio de Harvard llega a la conclusión de que la gente cuando pasa de los 60 años, no sólo mejora la inteligencia, sino que también la felicidad aumenta. Un proverbio húngaro enseña que la vejez resta velocidad a las patas del caballo, pero no le impiden relinchar. Otro, alemán, que los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
La vejez pierde en fuerza y vitalidad lo que gana en autoridad, reflexión y buen juicio. Lo proclamó hace muchos años un romano sabio. Lo que sucede es que aquella sociedad a la que Cicerón dedicó su ‘De senectute’ nada tiene que ver con la de hoy en día, donde predomina el menosprecio por la vejez, tal vez porque ya no necesite de los saberes del anciano y prefiera los ordenadores. A los 80 años y no digamos a los 70 queda mucha vida por delante.
Que el año pasado los ciudadanos españoles con 65 o más años sobrepasaran los nueve millones de personas y que más de dos millones superaran los 80 años y constituyesen el 4,6 por ciento del total de la población del país, es un logro social y cultural imponente.
El profesor Luis Rojas Marcos cuenta que en sus años de trabajo en la salud pública neoyorquina aprendió dos lecciones. La primera fue que para disfrutar de una vida completa, y evitar que la edad nos convierta en caricatura, hay que mantener constantemente activas las habilidades del cuerpo y las potencias del alma.
El profesor Luis Rojas Marcos cuenta que en sus años de trabajo en la salud pública neoyorquina aprendió dos lecciones. La primera fue que para disfrutar de una vida completa, y evitar que la edad nos convierta en caricatura, hay que mantener constantemente activas las habilidades del cuerpo y las potencias del alma.
La segunda, que resulta muy difícil aplicar la anterior sin antes vencer ciertos prejuicios adversos sobre la edad. Hoy, merced a los progresos de la ciencia médica y al auge de la educación, en muchas naciones, incluida España, cumplir 100 años en aceptable estado de salud ya no es un sobresaliente suceso de la naturaleza.
Llegar a viejo no es malo y nadie lo es tanto como para no pensar vivir otro año más. Todo es cuestión de sentido común. El peligro está cuando se aspira a más de lo razonable. Si yo hubiera ambicionado, por ejemplo, ser Balón de oro, Nobel de la Paz o premio Cervantes, lo más probable es que a estas alturas me sintiera bastante frustrado.
Llegar a viejo no es malo y nadie lo es tanto como para no pensar vivir otro año más. Todo es cuestión de sentido común. El peligro está cuando se aspira a más de lo razonable. Si yo hubiera ambicionado, por ejemplo, ser Balón de oro, Nobel de la Paz o premio Cervantes, lo más probable es que a estas alturas me sintiera bastante frustrado.
Eso es lo que les pasa a muchos; que quieren ser obispos cuando el destino real, siendo generosos, no pasa de cura de su pueblo. Lo primero que el hombre necesita para envejecer es tener decoro, esto es, envejecer sin frivolidad y con los pies bien pegados al suelo.
En cierta ocasión Picasso escribió que «cuando se es joven de verdad, se es joven para toda la vida», cosa que repito cuando tengo oportunidad, pues me parece una sentencia luminosa. Por el camino inverso, cuando se es viejo, se es desde la adolescencia e incluso desde la niñez y hasta la muerte, aunque ésta asome a los treinta años. Todos hemos conocido jóvenes viejos, pero también septuagenarios, octogenarios y hasta nonagenarios gozosamente jóvenes y felices.
Tengo para mí que viejo es quien considera que su tarea está cumplida; el que se levanta sin metas y se acuesta sin esperanzas. Sigamos la senda del actor Anthony Hopkins que en una entrevista publicada en el ABC en diciembre de 2020 y realizada con motivo del estreno de la película ‘El padre’, de la que es protagonista, decía que la vejez le había ayudado a entender que siempre hay una forma más sencilla de hacer las cosas. «Me he vuelto sabio con la edad y ahora sé que no sé nada». «En este tiempo tan raro de coronavirus he aprendido a sacar partido a mis días: medito, toco el piano, leo, pinto y estoy en paz», apuntó el actor. A esto se llama saber envejecer, una obra maestra del arte de vivir.
En cierta ocasión Picasso escribió que «cuando se es joven de verdad, se es joven para toda la vida», cosa que repito cuando tengo oportunidad, pues me parece una sentencia luminosa. Por el camino inverso, cuando se es viejo, se es desde la adolescencia e incluso desde la niñez y hasta la muerte, aunque ésta asome a los treinta años. Todos hemos conocido jóvenes viejos, pero también septuagenarios, octogenarios y hasta nonagenarios gozosamente jóvenes y felices.
Tengo para mí que viejo es quien considera que su tarea está cumplida; el que se levanta sin metas y se acuesta sin esperanzas. Sigamos la senda del actor Anthony Hopkins que en una entrevista publicada en el ABC en diciembre de 2020 y realizada con motivo del estreno de la película ‘El padre’, de la que es protagonista, decía que la vejez le había ayudado a entender que siempre hay una forma más sencilla de hacer las cosas. «Me he vuelto sabio con la edad y ahora sé que no sé nada». «En este tiempo tan raro de coronavirus he aprendido a sacar partido a mis días: medito, toco el piano, leo, pinto y estoy en paz», apuntó el actor. A esto se llama saber envejecer, una obra maestra del arte de vivir.
Los provida a la cárcel, los gamberros al poder, los policías... escondidos
Eulogio López
Llegará un momento en que, por un lado, no se pueda decir nada y, por otro, los policías, acosados por los delincuentes y por los jueces, se inhiban en su función principal: proteger al débil del fuerte. Se conformarán con protegerse a sí mismos.
El rescatador de vidas humanas puede acabar en la cárcel mientras el gamberro podemita puede hacer lo que le venga en gana... y la policía tiene miedo a defenderse porque la ley está a favor del vándalo.
Sí, es para pensar en ambas noticias y ponerlas en relación: los provida castigados con penas de cárcel y los policías suplicando a su ministro, mister Marlaska, uno de nuestros peores ciudadanos, que no promulgue una ley que les pondrá a merced de los vándalos. ¡Grande sos, Sánchez!
Es una meme que circula por internet y que merece ser repasada. Porque, en efecto, el juego de comparar dos noticias, ciertas, ayuda a hacernos un idea de cómo van las cosas en España y, sobre todo, de por dónde van.
Primera noticia: si intentas salvar la vida del más inocente y más indefenso de todos los seres humanos, el concebido y no nacido, intentando ayudar a su madre tentada de matar a su hijo, puedes ir a la cárcel. Y pronto, al tiempo, iremos a la cárcel sólo por decir esto, porque, a la postre, el Nuevo Orden Mundial (NOM), lo políticamente correcto, no se conforma con silenciar al discrepante: quiere meterle entre rejas, no para que no pueda discrepar, sino para que no pueda ni opinar.
Al mismo tiempo, tras bramar contra la Ley de Seguridad Ciudadana, una norma del ministro Jorge Fernández que avanzaba, sólo un poquito, en la senda para acabar con la impunidad de la progresía y de que se hicieran mangas y capirotes a la policía... resulta que policías y guardias civiles tienen que advertir a su ministro, Fernando Grande-Marlaska, que la nueva ley lo único que hará es beneficiar al manifestante violento de extrema izquierda. Se lo están diciendo sus propios hombres, señor ministro.
Es decir que el rescatador de vidas humanas puede acabar en la cárcel mientras el gamberro podemita puede hacer lo que le venga en gana... y la policía tiene miedo a defenderse porque la ley está a favor del vándalo y le impide con severidad hasta la legítima defensa. El caso de Zaragoza resulta paradigmático.
Pues ya verán: con la cantidad de jueces podemitas que pululan por España llegará un momento en que los policías, acosados por delincuentes y magistrados, se inhibirán en su función principal: proteger al débil del fuerte. Se conformarán con protegerse a sí mismos: más bien esconderse de jueces y delincuentes.
Sí, es para pensar en ambas noticias y ponerlas en relación. ¡Grande sos, Sánchez!
Llegará un momento en que, por un lado, no se pueda decir nada y, por otro, los policías, acosados por los delincuentes y por los jueces, se inhiban en su función principal: proteger al débil del fuerte. Se conformarán con protegerse a sí mismos.El rescatador de vidas humanas puede acabar en la cárcel mientras el gamberro podemita puede hacer lo que le venga en gana... y la policía tiene miedo a defenderse porque la ley está a favor del vándalo.
Sí, es para pensar en ambas noticias y ponerlas en relación: los provida castigados con penas de cárcel y los policías suplicando a su ministro, mister Marlaska, uno de nuestros peores ciudadanos, que no promulgue una ley que les pondrá a merced de los vándalos. ¡Grande sos, Sánchez!
Es una meme que circula por internet y que merece ser repasada. Porque, en efecto, el juego de comparar dos noticias, ciertas, ayuda a hacernos un idea de cómo van las cosas en España y, sobre todo, de por dónde van.
Primera noticia: si intentas salvar la vida del más inocente y más indefenso de todos los seres humanos, el concebido y no nacido, intentando ayudar a su madre tentada de matar a su hijo, puedes ir a la cárcel. Y pronto, al tiempo, iremos a la cárcel sólo por decir esto, porque, a la postre, el Nuevo Orden Mundial (NOM), lo políticamente correcto, no se conforma con silenciar al discrepante: quiere meterle entre rejas, no para que no pueda discrepar, sino para que no pueda ni opinar.
Al mismo tiempo, tras bramar contra la Ley de Seguridad Ciudadana, una norma del ministro Jorge Fernández que avanzaba, sólo un poquito, en la senda para acabar con la impunidad de la progresía y de que se hicieran mangas y capirotes a la policía... resulta que policías y guardias civiles tienen que advertir a su ministro, Fernando Grande-Marlaska, que la nueva ley lo único que hará es beneficiar al manifestante violento de extrema izquierda. Se lo están diciendo sus propios hombres, señor ministro.
Es decir que el rescatador de vidas humanas puede acabar en la cárcel mientras el gamberro podemita puede hacer lo que le venga en gana... y la policía tiene miedo a defenderse porque la ley está a favor del vándalo y le impide con severidad hasta la legítima defensa. El caso de Zaragoza resulta paradigmático.
Pues ya verán: con la cantidad de jueces podemitas que pululan por España llegará un momento en que los policías, acosados por delincuentes y magistrados, se inhibirán en su función principal: proteger al débil del fuerte. Se conformarán con protegerse a sí mismos: más bien esconderse de jueces y delincuentes.
Sí, es para pensar en ambas noticias y ponerlas en relación. ¡Grande sos, Sánchez!
12 noviembre 2021
El Papa y el mundo
Editorial
Aunque sería más preciso que me refiriera al Papa y la cultura dominante en la sociedad occidental, que no es, ni mucho menos, la de la totalidad del globo, pero si aquella en la vivimos inmersos.
De una manera sistemática se celebra a Francisco por considerar que se encuentra mucho más próximo a los valores y concepciones que imperan sobre todo en Europa y Estados Unidos. Y se considera que éste es el buen camino que debe seguir la Iglesia para salir de su declive en Occidente.
Aunque sería más preciso que me refiriera al Papa y la cultura dominante en la sociedad occidental, que no es, ni mucho menos, la de la totalidad del globo, pero si aquella en la vivimos inmersos.De una manera sistemática se celebra a Francisco por considerar que se encuentra mucho más próximo a los valores y concepciones que imperan sobre todo en Europa y Estados Unidos. Y se considera que éste es el buen camino que debe seguir la Iglesia para salir de su declive en Occidente.
Planteado en estos términos, hay que decir que en todo esto hay una simplificación excesiva, en el mejor de los casos, o la voluntad de arrimar el ascua a la propia Sardina. Porque el Papa es, como todos los que le han precedido y antes que nada, Papa, y no un apéndice del mundo. Basta con situar dos elementos emblemáticos absolutamente antagónicos con la cultura dominante para constatarlo: el diablo y el aborto.
Quizás no habrán reparado en ello, pero Francisco es uno de los Papas post conciliares que más veces se ha referido a aquella figura personal del mal con mayúsculas en sus predicaciones.
Quizás no habrán reparado en ello, pero Francisco es uno de los Papas post conciliares que más veces se ha referido a aquella figura personal del mal con mayúsculas en sus predicaciones.
Por otra parte, y sobre el aborto, se ha referido a él en términos durísimos y en reiteradas ocasiones. La última con ocasión del vuelo de regreso desde Eslovaquia a Roma el pasado mes de septiembre, cuando declaró a los periodistas que le acompañaban: «el aborto es un homicidio» y quien practica un aborto es un «sicario» que «mata». Mas lejos del mundanal ruido que estos dos concepciones resulta imposible situarse.
Pero es que además, pretender que lo que va a salvar a la Iglesia es la concepción que ahora domina culturalmente en buena parte de Europa, y de una manera muy notable en España, es un absurdo sencillamente descomunal.
Muchas de las personas que, de una manera u otra, mantienen esta tesis de imitar al mundo occidental de ahora como vía de superar las dificultades eclesiales, son al mismo tiempo quienes más critican el conjunto de crisis acumuladas que esta misma sociedad desvinculada genera, y no resuelve, desde violencias sexuales de todo tipo al crecimiento desmesurado de adicciones y dependencias, de crecimiento de desigualdad y pobreza, a fracasos acumulados en como abordar las migraciones, el cambio climático, la destrucción de los creado, la ruptura de la solidaridad generacional, la emergencia educativa, el predominio de la cultura basura, la infelicidad en las inestables y cambiantes relaciones de pareja, el hundimiento demográfico y la progresiva conversión de Europa -y España de manera destacada- en un gran geriátrico.
Pero es que además, pretender que lo que va a salvar a la Iglesia es la concepción que ahora domina culturalmente en buena parte de Europa, y de una manera muy notable en España, es un absurdo sencillamente descomunal.
Muchas de las personas que, de una manera u otra, mantienen esta tesis de imitar al mundo occidental de ahora como vía de superar las dificultades eclesiales, son al mismo tiempo quienes más critican el conjunto de crisis acumuladas que esta misma sociedad desvinculada genera, y no resuelve, desde violencias sexuales de todo tipo al crecimiento desmesurado de adicciones y dependencias, de crecimiento de desigualdad y pobreza, a fracasos acumulados en como abordar las migraciones, el cambio climático, la destrucción de los creado, la ruptura de la solidaridad generacional, la emergencia educativa, el predominio de la cultura basura, la infelicidad en las inestables y cambiantes relaciones de pareja, el hundimiento demográfico y la progresiva conversión de Europa -y España de manera destacada- en un gran geriátrico.
La lista es larga e incompleta. Y la cultura, los poderes políticos y mediáticos que han hecho posible este desorden, a pesar de un dominio extraordinario sobre la ciencia y la técnica ¿van a ser los maestros de esta otra sociedad que es la Iglesia?
La Sociedad Desvincula empezó a forjarse en Occidente a medianos del siglo XX y ha eclosionado en el actual, aunque como sucede con todo escenario histórico, puedan rastrearse más atrás, la Ilustración, la modernidad, parte de sus componentes.
La Sociedad Desvincula empezó a forjarse en Occidente a medianos del siglo XX y ha eclosionado en el actual, aunque como sucede con todo escenario histórico, puedan rastrearse más atrás, la Ilustración, la modernidad, parte de sus componentes.
Pero su actual configuración tiene poco más de medio siglo. La Iglesia tiene más de 2000 años de experiencia, y siempre se ha renovado a partir de la fidelidad a sus acuerdos fundamentales. Siempre ha sido capaz de superar sus propios pecados, que son muchos, porque está habitada por seres humanos que son sus portadores, pero que posee la gracia de superarlos.
Porque puede perder en un momento dado su eje -¿quién recuerda el periodo en el que llegaron a existir tres papas enfrentados?- pero siempre lo recupera porque funciona el tensor Cristiano del Espíritu Santo, que impulsa el buen horizonte de sentido, que no nace de la reflexión humana, sino que como muestran las Bienaventuranzas y el Sermón de la Montaña, surge de la visión de Dios sobre el mundo, que en muchos aspectos poco tiene a ver con las aspiraciones mundanas.
¿A qué mundanidad le cabe en la cabeza que sean bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es, nada menos, que el Reino de Dios?
El muro de Trump lo levantó Clinton
José García Domínguez
El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la frontera con México. | Cordon Press
Otra vez el eterno chantaje emocional de siempre, esta vez dirigido y patrocinado por el último dinosaurio bielorruso de la era soviética, en las pantallas de todos los televisores a la hora del informativo: centenares de familias de inmigrantes ilegales tratando de asaltar por la fuerza la frontera de un país soberano que posee sus propias leyes migratorias.
El entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la frontera con México. | Cordon PressOtra vez el eterno chantaje emocional de siempre, esta vez dirigido y patrocinado por el último dinosaurio bielorruso de la era soviética, en las pantallas de todos los televisores a la hora del informativo: centenares de familias de inmigrantes ilegales tratando de asaltar por la fuerza la frontera de un país soberano que posee sus propias leyes migratorias.
Ahora, la de Polonia. Y como siempre en estos casos, el inmediato recuerdo entre los comentaristas de la radical inhumanidad de Trump al promover la construcción del más célebre muro que, con permiso del de Berlín y también de la Gran Muralla China, haya existido jamás en el planeta. Intolerable, sin duda, lo del muro de Trump.
Intolerable, sobre todo, porque, tal como todo el mundo debería saber pero casi nadie sabe, resulta que el muro de Trump no es de Trump. Estos días se está haciendo por aquí mucha chanza a cuenta de algunos centenares de pobres idiotas yanquis, todos salidos de la muy psicodélica peña de los antivacunas y demás tarados conspiranoicos de QAnon, que se concentraron en Dallas a la espera de que un Kennedy resucitara de entre los muertos para afiliarse al Partido Republicano; sin embargo, nadie se ríe cada vez que se vuelve a repetir por enésima vez ante un micrófono español lo del siniestro muro del siniestro Trump.
Y nadie se ríe porque tampoco nadie pierde un par de minutos de su precioso tiempo en las redacciones de las grandes cadenas de televisión en explicar al respetable público que los Estados Unidos de México y los Estados Unidos de América comparten 3.200 kilómetros de frontera. Una frontera de 3.200 kilómetros, la que separa a los norteamericanos anglófonos de los norteamericanos hispanos, de la cual aproximadamente un tercio, 1.100 kilómetros para ser precisos, se ven surcados ahora mismo por un muro izado a instancias de los primeros.
Intolerable, sobre todo, porque, tal como todo el mundo debería saber pero casi nadie sabe, resulta que el muro de Trump no es de Trump. Estos días se está haciendo por aquí mucha chanza a cuenta de algunos centenares de pobres idiotas yanquis, todos salidos de la muy psicodélica peña de los antivacunas y demás tarados conspiranoicos de QAnon, que se concentraron en Dallas a la espera de que un Kennedy resucitara de entre los muertos para afiliarse al Partido Republicano; sin embargo, nadie se ríe cada vez que se vuelve a repetir por enésima vez ante un micrófono español lo del siniestro muro del siniestro Trump.
Y nadie se ríe porque tampoco nadie pierde un par de minutos de su precioso tiempo en las redacciones de las grandes cadenas de televisión en explicar al respetable público que los Estados Unidos de México y los Estados Unidos de América comparten 3.200 kilómetros de frontera. Una frontera de 3.200 kilómetros, la que separa a los norteamericanos anglófonos de los norteamericanos hispanos, de la cual aproximadamente un tercio, 1.100 kilómetros para ser precisos, se ven surcados ahora mismo por un muro izado a instancias de los primeros.
Bien, pues resulta que ese muro, el horrible muro del horrible Trump, lo mandó construir un tal Bill Clinton. Al punto de que 600 de sus 1.100 kilómetros resultaron ser exclusiva obra personal suya. Luego, Bush Junior añadió por su parte otros 200, y Obama, por la suya, 115 más. ¿Y el malvado Trump? El malvado Trump, apenas 300. Pero aquí nos seguimos riendo a carcajadas de lo tontos y crédulos que son en USA.
San Francisco en Glasgow
P. Santiago Martín FM
Indignante: usan líderes mundiales más de 400 jets privados para llegar a cumbre climática
En lugar de asistir en vuelos comerciales, como en los que envían a sus asistentes, los ’líderes mundiales’ que fueron a hablar sobre el cambio climático lo hicieron en jets privados. Saturaron el aeropuerto de Escocia y se estima emitieron 13 mil toneladas de emisiones de CO₂.
“I have a dream”, “Yo tengo un sueño”. Así empieza el más conocido discurso de Martin Luther King pronunciado en las escaleras del monumento a Lincoln en Washington en 1963.
“I have a dream”, “Yo tengo un sueño”. Así empieza el más conocido discurso de Martin Luther King pronunciado en las escaleras del monumento a Lincoln en Washington en 1963.
Pues bien, esta noche yo también he tenido un sueño. He soñado que San Francisco recibía un permiso especial de Dios y volvía a la tierra para participar en la cumbre de Glasgow sobre el clima. Había ido desde su Asís natal, donde está enterrado su cuerpo, usando medios públicos y no en uno de los sesenta aviones privados que han llevado a los grandes de la tierra al evento.
Para hablar de la contaminación usan aviones que contaminan, cuando podían haberse ahorrado eso participando con una video conferencia, si es que no podían ir en medios públicos por razones de seguridad. Pero claro, lo que importa de verdad no es el clima, sino la foto electoral. El clima es sólo la excusa.
Al conocerse quien era, se le permitió a San Francisco ocupar la tribuna de oradores y se hizo un silencio expectante esperando sus palabras. Entonces el santo de Asís comenzó a desgranar el Cántico de las Criaturas, haciendo antes una introducción para explicar a los ignorantes que era un himno al Creador por parte de las criaturas que Él había creado y no un himno a las criaturas, divinizadas y colocadas en el puesto de su Señor.
Al conocerse quien era, se le permitió a San Francisco ocupar la tribuna de oradores y se hizo un silencio expectante esperando sus palabras. Entonces el santo de Asís comenzó a desgranar el Cántico de las Criaturas, haciendo antes una introducción para explicar a los ignorantes que era un himno al Creador por parte de las criaturas que Él había creado y no un himno a las criaturas, divinizadas y colocadas en el puesto de su Señor.
Insistió, en la introducción, en el amor que tenía a todas esas criaturas, como obras de Dios, y en especial a la tierra, a la que llamó primero “hermana” y luego “hermana madre”, para dejar claro que no había nada más alejado de su intención que considerarla una diosa andina, la “pacha mama”. Es una criatura -dijo el santo-, como lo es la “hermana muerte”, que a todos nosotros nos va a visitar para llevarnos a la patria definitiva, siempre que muramos en gracia de Dios, pues “¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!”.
Tras la introducción empezó a recitar su himno de alabanza a Dios, pero ya en el gran salón de reuniones habían comenzado los murmullos de desaprobación. Cuando terminó quiso añadir algo, a modo de conclusión. Con el arrojo y valentía que suelen tener los santos, habló a la distinguida audiencia de la necesidad de cambiar el estilo de vida. Les dijo que era imprescindible y urgente la conversión. Pero no sólo la conversión verde o la conversión energética o la conversión política, que son conceptos que se usan para pedir que se tomen medidas de carácter general, sino la conversión personal.
Tras la introducción empezó a recitar su himno de alabanza a Dios, pero ya en el gran salón de reuniones habían comenzado los murmullos de desaprobación. Cuando terminó quiso añadir algo, a modo de conclusión. Con el arrojo y valentía que suelen tener los santos, habló a la distinguida audiencia de la necesidad de cambiar el estilo de vida. Les dijo que era imprescindible y urgente la conversión. Pero no sólo la conversión verde o la conversión energética o la conversión política, que son conceptos que se usan para pedir que se tomen medidas de carácter general, sino la conversión personal.
No nos sentimos responsables de los pecados colectivos -dijo- y por eso no se hace casi nada. Hay que volver a plantearse las cosas desde la vieja y sana moral católica, hablando de los pecados personales y, en este caso, hay que pedir a todos y a cada uno la práctica de esa forma moderna de pobreza que se llama austeridad. Una austeridad que lleve a gastar lo necesario, pero no más. Una austeridad que alimente a la caridad, porque no se trata de gastar menos para tener más, sino para compartir más y ayudar a los que no pueden gastar ni siquiera lo mínimo para sobrevivir.
Mientras San Francisco desgranaba su discurso, las voces de protesta iban aumentando en la sala, especialmente cuando utilizó el término “pecado”, que hizo removerse inquietos a muchos en sus asientos y llevó a otros a levantarse y salir del aula, diciendo que aquel modo de hablar era inadmisible.
Claro que el malestar aumentó mucho más cuando el santo dijo que no entendía cómo se podían gastar tantos millones en viajes de turismo espacial, como los que están haciendo los muy ricos, mientras había muchísimos hombres muriendo de hambre.
En ese momento, mi sueño se transformó en pesadilla. El discurso de San Francisco fue interrumpido por los gritos de los espectadores y unos guardias de seguridad se lo llevaron a rastras a algún oscuro sótano para intentar aclararle a golpes de qué iban en realidad todas estas cosas del cambio climático.
En ese momento, mi sueño se transformó en pesadilla. El discurso de San Francisco fue interrumpido por los gritos de los espectadores y unos guardias de seguridad se lo llevaron a rastras a algún oscuro sótano para intentar aclararle a golpes de qué iban en realidad todas estas cosas del cambio climático.
Antes de que los esbirros pudieran emplearse con él de manera convincente, me desperté. El sueño se había convertido en pesadilla. Pero, cuando me calmé, aliviado por el hecho de que San Francisco no estuviera siendo torturado por los tolerantes, unas palabras suyas quedaron flotando en mi mente y en mi corazón: vida eterna, criaturas que agradecen a su Creador, austeridad, caridad. Y ya no quise volver a dormir para no olvidarlas.
11 noviembre 2021
Pablo, Teo y el banco del parque
Javier Somalo
Pablo Casado y Teodoro García Egea en un desayuno informativo | Eduardo Parra / Europa Press
La historia de la derecha española desde la Transición es simple; dura pero simple.
Cuando la izquierda flaquea, la derecha se disuelve
La izquierda de la moción del 80 era granítica. Tanto, que era única y exclusivamente ese PSOE que gobernaría después España durante 14 años. Aznar aglutinó las derechas en una, misma arma de la que se valió González para peinar canas en La Moncloa, como única forma de convertirse en alternativa. No hacía falta carisma, ni demasiada simpatía, ni parecerse a Felipe. Hacía falta un partido con ideas claras, antagonistas y desacomplejadas y alguien con pinta de cumplir la promesa de llevarlas a cabo.
A la vista está que la izquierda de ahora mismo, la que permite gobernar a Pedro Sánchez, dista mucho de ser un bloque y, sin embargo, el PP se incapacita para aprovechar la oportunidad porque está empeñado en abrir una crisis allí donde más éxito cosecha: en Madrid con Isabel Díaz Ayuso ¿Alguien lo entiende mientras Sánchez suspira de alivio?
La alternativa a Sánchez (PSOE, Podemos, Bildu, ERC…) es el PP de El Retiro. Son Casado y Teodoro tratando al PP como pide la izquierda para las instituciones. ¡Fuera el poder de Madrid! La líder del partido en Madrid, la que gana, no lo puede dirigir. Y sólo pasa en Madrid porque es la capital de España.
Teodoro podría haber estado en muchas de esas corrientes de la derecha que tradicionalmente no quiere ser derecha pero que figuran y pretenden transformar el partido. El secretario general presume de ser práctico, lo que significa, entre otras cosas, que hablar de ETA ya no interesa a nadie, que lo de los jueces independientes es una manía que no lleva a ningún sitio y que "los altos cargos en el PP" ya no están hechos "para los apellidos largos".
Pablo Casado y Teodoro García Egea en un desayuno informativo | Eduardo Parra / Europa Press
La historia de la derecha española desde la Transición es simple; dura pero simple.
Es José María Aznar el que refunda la derecha ante la urgente necesidad de construir una alternativa al imperante, y parecía que sempiterno, socialismo (diciembre de 1982—mayo de 1996).
Ante un bloque sólido de izquierda como el PSOE no se podía luchar con una coalición de partidos en la que continuamente reclamaban personalidad propia los democristianos, los conservadores, los liberales y hasta los socialdemócratas… y capitaneados nada menos que por Manuel Fraga Iribarne, que jamás estuvo cerca del poder nacional. Los Hernández Mancha, Verstringe, Alzaga, Herrero de Miñón provocaron profundas grietas por las que se fue perdiendo mucho combustible, y para desalojar a González hacía falta todo atisbo de energía.
La derecha, con las siglas que fuera, siempre había tenido esas fugas. La UCD, partido creado para gobernar porque había un Gobierno sin partido, no consiguió homogeneidad ni centro alguno por más empeño que se pusiera. Y era bien lógico: en la UCD había franquismo y antifranquismo recientes, cosa de la que nadie debería quejarse ni lamentarse, pues esa fue la gran proeza. Pero desde luego, después de arrimar el hombro para salir de una dictadura, poco más podían aportar sin destruirse. La UCD fue el fusible entre la dictadura y la democracia. Chamuscarse era su destino, su función. Criticarlo desde la actualidad es injusto y, muchas veces, cobarde.
Cerca de su ocaso, la UCD debatió si unirse a la AP de Fraga, si hacerse supercentrista con el CDS, si más liberales con el PDL... Desapareció sin más. Pero ya desde su gestación como partido, y precisamente por lo artificial de ese origen, malconvivieron azules con casi-rojos, juancarlistas con donjuanistas y liberales con intervencionistas convencidos. Y en cada rincón latía una ambición, un sueño de asalto al poder, un germen de traición. ¡Cuánta maldad al lado de tanta valía! Una verdadera lástima.
El 29 de mayo de 1980, durante el debate de la moción de censura que interpuso el PSOE contra el Gobierno de Adolfo Suárez, Alfonso Guerra dijo:
"La mitad de los diputados de UCD se entusiasma cuando oyen en esta tribuna al señor Fraga y la otra mitad lo hace cuando quien habla es Felipe González, pero hasta hoy todos votan al señor Suárez. A partir de ahora la historia lo dirá".
Aquella moción se sabía perdida en cuanto al resultado de la votación, pero todos eran conscientes, Suárez el primero, del desgaste letal que supondría, como así sucedió. Y Guerra tenía razón aunque pronto sucedería algo parecido en su partido. El caso es que la derecha española siempre ha tenido un componente suicida. También de cobardía y de envidia. Pero hubo épocas en las que era más comprensible que ahora.
Del originario PP de 1976, germen del centro político de la Transición, de la UCD creada para dar siglas a un Gobierno de urgencia tras la muerte de Franco, de la AP que siguió exhausta los pasos de Fraga y, finalmente del PP reconstruido por Aznar han entrado y salido habitualmente liberales, conservadores, democristianos y socialdemócratas. Muchos de esos tránsitos han generado sonoras crisis, una larga lista de bajas y el fin de estructuras completas como el caso de la UCD. Aznar frenó esa sangría en el PP cuando Fraga le pasó finalmente las riendas del partido tras la confusión de Hernández Mancha.
La derecha, con las siglas que fuera, siempre había tenido esas fugas. La UCD, partido creado para gobernar porque había un Gobierno sin partido, no consiguió homogeneidad ni centro alguno por más empeño que se pusiera. Y era bien lógico: en la UCD había franquismo y antifranquismo recientes, cosa de la que nadie debería quejarse ni lamentarse, pues esa fue la gran proeza. Pero desde luego, después de arrimar el hombro para salir de una dictadura, poco más podían aportar sin destruirse. La UCD fue el fusible entre la dictadura y la democracia. Chamuscarse era su destino, su función. Criticarlo desde la actualidad es injusto y, muchas veces, cobarde.
Cerca de su ocaso, la UCD debatió si unirse a la AP de Fraga, si hacerse supercentrista con el CDS, si más liberales con el PDL... Desapareció sin más. Pero ya desde su gestación como partido, y precisamente por lo artificial de ese origen, malconvivieron azules con casi-rojos, juancarlistas con donjuanistas y liberales con intervencionistas convencidos. Y en cada rincón latía una ambición, un sueño de asalto al poder, un germen de traición. ¡Cuánta maldad al lado de tanta valía! Una verdadera lástima.
El 29 de mayo de 1980, durante el debate de la moción de censura que interpuso el PSOE contra el Gobierno de Adolfo Suárez, Alfonso Guerra dijo:
"La mitad de los diputados de UCD se entusiasma cuando oyen en esta tribuna al señor Fraga y la otra mitad lo hace cuando quien habla es Felipe González, pero hasta hoy todos votan al señor Suárez. A partir de ahora la historia lo dirá".
Aquella moción se sabía perdida en cuanto al resultado de la votación, pero todos eran conscientes, Suárez el primero, del desgaste letal que supondría, como así sucedió. Y Guerra tenía razón aunque pronto sucedería algo parecido en su partido. El caso es que la derecha española siempre ha tenido un componente suicida. También de cobardía y de envidia. Pero hubo épocas en las que era más comprensible que ahora.
Del originario PP de 1976, germen del centro político de la Transición, de la UCD creada para dar siglas a un Gobierno de urgencia tras la muerte de Franco, de la AP que siguió exhausta los pasos de Fraga y, finalmente del PP reconstruido por Aznar han entrado y salido habitualmente liberales, conservadores, democristianos y socialdemócratas. Muchos de esos tránsitos han generado sonoras crisis, una larga lista de bajas y el fin de estructuras completas como el caso de la UCD. Aznar frenó esa sangría en el PP cuando Fraga le pasó finalmente las riendas del partido tras la confusión de Hernández Mancha.
Cuando la izquierda flaquea, la derecha se disuelve
La izquierda de la moción del 80 era granítica. Tanto, que era única y exclusivamente ese PSOE que gobernaría después España durante 14 años. Aznar aglutinó las derechas en una, misma arma de la que se valió González para peinar canas en La Moncloa, como única forma de convertirse en alternativa. No hacía falta carisma, ni demasiada simpatía, ni parecerse a Felipe. Hacía falta un partido con ideas claras, antagonistas y desacomplejadas y alguien con pinta de cumplir la promesa de llevarlas a cabo.
A la vista está que la izquierda de ahora mismo, la que permite gobernar a Pedro Sánchez, dista mucho de ser un bloque y, sin embargo, el PP se incapacita para aprovechar la oportunidad porque está empeñado en abrir una crisis allí donde más éxito cosecha: en Madrid con Isabel Díaz Ayuso ¿Alguien lo entiende mientras Sánchez suspira de alivio?
La alternativa a Sánchez (PSOE, Podemos, Bildu, ERC…) es el PP de El Retiro. Son Casado y Teodoro tratando al PP como pide la izquierda para las instituciones. ¡Fuera el poder de Madrid! La líder del partido en Madrid, la que gana, no lo puede dirigir. Y sólo pasa en Madrid porque es la capital de España.
Teodoro podría haber estado en muchas de esas corrientes de la derecha que tradicionalmente no quiere ser derecha pero que figuran y pretenden transformar el partido. El secretario general presume de ser práctico, lo que significa, entre otras cosas, que hablar de ETA ya no interesa a nadie, que lo de los jueces independientes es una manía que no lleva a ningún sitio y que "los altos cargos en el PP" ya no están hechos "para los apellidos largos".
Esto último se lo dijo en una entrevista en 2018 a Daniel Ramírez en El Español, cuando presumió de haberse inventado el nuevo PP "en un banco de El Retiro" así como "Google nació en un garaje". Igualito, no sé cómo no se nos ocurrió antes... La frase sobre los apellidos bien podría ser de Pablo Iglesias, el convenientemente apelado por la del apellido largo y exactamente por ese motivo, el de los orígenes de cada cual. Así que el PP de Teodoro actuó en consecuencia y la del apellido largo vio acortada súbitamente su prometedora trayectoria en aras de una nueva forma de hacer política. Verstringe, Alzaga, Teodoro… La derecha.
Según algunos testimonios es en ese mismo banco de madera donde Teodoro admite ante el propio Casado que tiene otras alternativas para suceder a Rajoy si no se decide pronto. Si estaban solos y trascendió será porque o uno o el otro se lo contaron a alguien. Y si es cierto, que tiene toda la pinta, no cabe más ambición. Por eso sigo creyendo que buena parte de la zozobra pepera es de origen murciano aunque la responsabilidad recaiga íntegramente, como debe ser, sobre el pretendido líder.
Últimamente hay motivos para repartir algo más la culpa. José Luis Martínez Almeida, alcalde la ciudad donde la que gana no puede dirigir al partido ganador, ha pasado de ser piñón a palo en la rueda. Sin cambiar de gesto, sin perder la sonrisa. ¿Alguna promesa? ¿habrá probado el banco de El Retiro? ¿Miedo o ambición? Por otro lado, ¿qué piensa el alcalde de Madrid, cuáles son sus ideas políticas? Mientras trascienden, mutan o se ocultan, ya son tres contra una, la que gana, la del apellido corto.
¿Hay una mitad del PP mirando a Vox (deberían) y otra al PSOE, como decía Guerra de la UCD cuando estaba a punto de finiquitarla? ¿Cuántos partidos hay en el PP, cuántas formas distintas hay de pertenecer al PP, cuántos pepés nos quedan por sufrir?
La terrible conclusión es que el PP que podría ganar unas elecciones es uno que acabó herido de muerte en la era Zapatero y que prolongó su agonía —consciente y autoimpuesta aun ganando elecciones— bajo el pesado manto de Mariano Rajoy. Entonces quedó dividido en varios partidos que se vieron obligados a cubrir vacíos ideológicos en Cataluña, en el País Vasco y en el olvidado y yermo mundo de las ideas. Aquello que en su momento se unió, terminó por escindirse, pero no en un proceso inverso, pues antes no era uno, sino como fruto de un terrible fracaso.
Cayetana Álvarez de Toledo sacudió conciencias e Isabel Díaz Ayuso ganó elecciones jugando magistralmente la baza de la convocatoria contra una maniobra de Ciudadanos y el PSOE. A ambas las buscó y encontró Pablo Casado. Es imposible de comprender el resto. No sé si se dejarán ver, en ese mismo banco del enorme parque madrileño, Teodoro y Pablo, quizá ya con Almeida, los lunes al sol, contándose las deformadas batallitas de por qué aquello no pudo ser.
Algunos en el PP empiezan a merecerse una dedicatoria a lo Greta Thunberg.
Según algunos testimonios es en ese mismo banco de madera donde Teodoro admite ante el propio Casado que tiene otras alternativas para suceder a Rajoy si no se decide pronto. Si estaban solos y trascendió será porque o uno o el otro se lo contaron a alguien. Y si es cierto, que tiene toda la pinta, no cabe más ambición. Por eso sigo creyendo que buena parte de la zozobra pepera es de origen murciano aunque la responsabilidad recaiga íntegramente, como debe ser, sobre el pretendido líder.
Últimamente hay motivos para repartir algo más la culpa. José Luis Martínez Almeida, alcalde la ciudad donde la que gana no puede dirigir al partido ganador, ha pasado de ser piñón a palo en la rueda. Sin cambiar de gesto, sin perder la sonrisa. ¿Alguna promesa? ¿habrá probado el banco de El Retiro? ¿Miedo o ambición? Por otro lado, ¿qué piensa el alcalde de Madrid, cuáles son sus ideas políticas? Mientras trascienden, mutan o se ocultan, ya son tres contra una, la que gana, la del apellido corto.
¿Hay una mitad del PP mirando a Vox (deberían) y otra al PSOE, como decía Guerra de la UCD cuando estaba a punto de finiquitarla? ¿Cuántos partidos hay en el PP, cuántas formas distintas hay de pertenecer al PP, cuántos pepés nos quedan por sufrir?
La terrible conclusión es que el PP que podría ganar unas elecciones es uno que acabó herido de muerte en la era Zapatero y que prolongó su agonía —consciente y autoimpuesta aun ganando elecciones— bajo el pesado manto de Mariano Rajoy. Entonces quedó dividido en varios partidos que se vieron obligados a cubrir vacíos ideológicos en Cataluña, en el País Vasco y en el olvidado y yermo mundo de las ideas. Aquello que en su momento se unió, terminó por escindirse, pero no en un proceso inverso, pues antes no era uno, sino como fruto de un terrible fracaso.
Cayetana Álvarez de Toledo sacudió conciencias e Isabel Díaz Ayuso ganó elecciones jugando magistralmente la baza de la convocatoria contra una maniobra de Ciudadanos y el PSOE. A ambas las buscó y encontró Pablo Casado. Es imposible de comprender el resto. No sé si se dejarán ver, en ese mismo banco del enorme parque madrileño, Teodoro y Pablo, quizá ya con Almeida, los lunes al sol, contándose las deformadas batallitas de por qué aquello no pudo ser.
Algunos en el PP empiezan a merecerse una dedicatoria a lo Greta Thunberg.
El PSOE ha sido un partido cuajado de masones. Ahora, pretenden recuperar la Gran Logia de España
Javier Paredes
Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá
La Masonería ha resultado una de las instituciones más nefastas para el país, pues ha sido protagonista de los acontecimientos más desgraciados de la Historia de España de los últimos siglos.
Los socialistas pretenden hacerse con el control de la Masonería en España.
Nadie dudaba de que la amenaza iba en serio. Ante la posibilidad de perderlo todo, el Gobierno francés estaba convencido de que el Papa mandaría de inmediato a los fieles franceses que constituyeran las asociaciones cultuales. Esos eran sus cálculos, pero San Pío X (1903-1914) se expresó así de claro: “Sé cuántos andan preocupados por los bienes de la Iglesia. A mí solo me inquieta el "Bien". Perdamos las iglesias, pero salvemos la Iglesia. Miran demasiado a los "bienes". El 13 de abril de 1908 comenzó la incautación de todos los bienes, por lo que la Iglesia en Francia perdía todo su patrimonio en bienes muebles e inmuebles y por supuesto, se retiró la subvención que el clero venía recibiendo desde 1801, según lo acordado en el Concordato. Al igual que sucedió durante la Revolución Francesa del siglo XVIII, la Iglesia era despojada de todas sus pertenencias. En las páginas del Journal Officiel de 1908 se pueden consultar las largas listas de tantos lugares de culto y objetos religiosos que fueron a parar a manos particulares. La Primera Guerra Mundial sorprendió al Gobierno francés elaborando nuevas leyes anticlericales para tapar cualquier resquicio, por pequeño que fuera, por el que la Iglesia se pudiera hacer presente en la sociedad francesa.
Por otra parte, los datos que conocemos de la Masonería en España durante la Segunda República dejan también en evidencia al socialista Adolfo Alonso Carvajal, cuando afirma que no existe conexión entre la logias y la política.
En 1931 no eran muchos los masones que había en toda España, según los datos de la profesora Gómez Molleda, solo había 2.700 masones. Pero los pocos que eran tuvieron una representación desproporcionada en la Cortes Constituyentes de 1931, en las que nada menos que 151 diputados eran masones. Concretamente el 30% de los diputados del PSOE y el 57% del partido Radical Socialista eran masones.
Como para que a estas alturas nos venga contando Adolfo Alonso Carvajal que no hay conexiones entre la masonería y el PSOE. La verdad es que, como le dice Castelar a su tío en una de las últimas escenas de Los ladrones somos gente honrada, cuando van a asaltar la caja fuerte, lo que hay entre el PSOE y la Masonería es que “¡Aquí hay mucho tomate, pero que mucho tomate… Pero qué clase de tomate!”.
La Masonería ha resultado una de las instituciones más nefastas para el país, pues ha sido protagonista de los acontecimientos más desgraciados de la Historia de España de los últimos siglos.Los socialistas pretenden hacerse con el control de la Masonería en España.
Se acaban de anunciar las elecciones para designar al Gran Maestro de la Gran Logia de España y han presentado sus candidaturas dos socialistas. Uno de ellos es el senador por Vizcaya Txema Oleaga, al que por cierto no le han hecho mucho caso los periodistas. Y el otro es un famoso concejal de Baleares, Adolfo Alonso Carvajal, al que bastantes medios de comunicación le han entrevistado, porque parte como favorito. Ya saben, queridos lectores, que en más ocasiones de las deseadas la libertad de información consiste en correr presurosos en socorro del vencedor.
Adolfo Alonso Carvajal ha salido al paso de los malpensados y se ha despachado con la siguiente declaración: “No quiero que la sociedad piense que existe una maniobra política en la Gran Logia de España, porque no existe. No hay vínculos entre la Masonería y el partido socialista”.
Cuando leí las líneas que les he transcrito, mi recuerdo se ha trasladado a una película que me ha hecho reír de lo lindo cada vez que la he visto. La cinta está basada en la obra de Enrique Jardiel Poncela titulada Los ladrones somos gente honrada.
Así es que tras la candorosa y convincente declaración del aspirante socialista a tan alto cargo masónico, se me ha ocurrido que el lema de la campaña electoral masónica del socialista Adolfo Alonso Carvajal o, lo que es lo mismo, la campaña electoral socialista del masón Adolfo Alonso Carvajal, parafraseando el título de la película citada, bien podía ser este: Los masones socialistas somos gente honrada.
La película está interpretada magistralmente por Pepe Isbert, en el papel del tío de Castelar, representado por José Luis Ozores. Una de las escenas más notables es la del discurso de Pepe Isbert en el Rastro de Madrid, mucho más convincente que la declaración de Adolfo Alonso Carvajal, porque Pepe Isbert sabe mantener la atención de la concurrencia que le escucha ensimismada, lo que aprovecha Castelar para robar a los que hacen corro.
¡Ah…, que no se lo creen ustedes! Eso es porque no han visto la película. Se lo transcribo para que vean que la veracidad de la declaración del socialista masón está muy por debajo de la del discurso de Pepe Isbert, que se expresa en estos términos al comenzar la película: “Y ahora la tortuga africana, cazada por un servidor de ustedes en las selvas del Orinoco, va a dar un triple salto mortal para demostrar a cualquiera de los que me escuchan, ya sea joven, persona o militar, que el animal es algunas veces superior al hombre”.
Y si la primera parte de la declaración del socialista que pretende convertirse en el Gran Maestro de la Gran Logia de España, les ha parecido lo que yo me imagino, les copio lo que dijo a continuación, a ver a qué les suena: “Con absoluta seguridad y certeza, los políticos dentro de la Gran Logia de España no están actuando de forma coordinada, ni como políticos ni como miembros del mismo partido. Nosotros no hablamos ni de religión ni de política en las logias, solo nos respetamos, y estamos en paz, porque buscamos más lo que nos une en lo esencial que las ideas de cada uno”.
Lo que afirma el socialista Adolfo Alonso Carvajal de la armonía y la paz masónicas es falso, mucho más falso todavía que lo del triple salto mortal de la tortuga africana de las selvas del Orinoco. Por lo que ya sabemos de la historia de la Masonería en España, nos permite calificarla como una de las instituciones más nefastas, por haber sido protagonista de los acontecimientos más desgraciados de la Historia de España de los últimos siglos.
El domingo pasado les contaba una faceta de la persecución religiosa en la España del siglo XIX: las matanzas de frailes de los años 1834 y 1835. El historiador Vicente La Fuente dice a las claras que los asesinatos de los frailes fueron “obra de francmasones y comuneros combinados”.
Por su parte, el que fuera fiscal de la Audiencia Territorial de Madrid en 1834, Laureno de Jado, confesó al final de su vida la verdad de lo ocurrido, que los crímenes habían sido “obra de los exaltados en la política de las sociedades secretas”. Y Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), que presidía el Gobierno cuando se produjeron los asesinatos de los frailes, ha dejado por escrito lo siguiente: “fue público y notorio que aquella catástrofe fue obra de las sociedades secretas para precipitar la revolución y arrojar del mando al partido moderado, aprovechándose del terror que difundió la aparición repentina del cólera, inventando lo del envenenamiento de las aguas como otras cosas absurdas que inventaron en otras capitales”.
Y no se piense que el sectarismo antirreligioso es algo exclusivo de los masones de España, pues el odio contra la religión y especialmente contra la religión católica es una característica propia de la Masonería, como magistralmente ha demostrado en uno de sus libros el profesor Alberto Bárcena.
En este sentido es bien elocuente lo sucedido en Francia a finales del siglo XIX y principios del XX. El ascenso a la presidencia del Gobierno francés de Émile Combes (1835-1921), en junio de 1902, supuso una nueva persecución para la Iglesia en Francia. Combes había sido un seminarista de un talante intransigente que llegó a doctorarse en filosofía escolástica. “La revolución —llegó a escribir en estos años— que comenzó por la declaración de los derechos del hombre ha de terminar proclamando los derechos de Dios”. Pero sus superiores no le admitieron a la recepción del subdiaconado y abandonó el seminario, dando un giro radical a su vida: “En esta época —manifestaba tras la mutación— en que las antiguas creencias más o menos absurdas y en todo caso erróneas tienden a desaparecer, los principios de la vida moral se refugian en las logias”.
Pues bien, Combes, que ya durante el pontificado de León XIII (18787-1903) había comenzado sus ataques contra las órdenes religiosas, en junio de 1904 rompió relaciones con la Santa Sede y suspendió el Concordato vigente desde 1801. Daba así un primer paso para, de manera unilateral, fijar un nuevo estatuto a la Iglesia en Francia, que es lo que se conoce como la Ley de Separación de la Iglesia y el Estado francés de 1905.
Adolfo Alonso Carvajal ha salido al paso de los malpensados y se ha despachado con la siguiente declaración: “No quiero que la sociedad piense que existe una maniobra política en la Gran Logia de España, porque no existe. No hay vínculos entre la Masonería y el partido socialista”.
Cuando leí las líneas que les he transcrito, mi recuerdo se ha trasladado a una película que me ha hecho reír de lo lindo cada vez que la he visto. La cinta está basada en la obra de Enrique Jardiel Poncela titulada Los ladrones somos gente honrada.
Así es que tras la candorosa y convincente declaración del aspirante socialista a tan alto cargo masónico, se me ha ocurrido que el lema de la campaña electoral masónica del socialista Adolfo Alonso Carvajal o, lo que es lo mismo, la campaña electoral socialista del masón Adolfo Alonso Carvajal, parafraseando el título de la película citada, bien podía ser este: Los masones socialistas somos gente honrada.
La película está interpretada magistralmente por Pepe Isbert, en el papel del tío de Castelar, representado por José Luis Ozores. Una de las escenas más notables es la del discurso de Pepe Isbert en el Rastro de Madrid, mucho más convincente que la declaración de Adolfo Alonso Carvajal, porque Pepe Isbert sabe mantener la atención de la concurrencia que le escucha ensimismada, lo que aprovecha Castelar para robar a los que hacen corro.
¡Ah…, que no se lo creen ustedes! Eso es porque no han visto la película. Se lo transcribo para que vean que la veracidad de la declaración del socialista masón está muy por debajo de la del discurso de Pepe Isbert, que se expresa en estos términos al comenzar la película: “Y ahora la tortuga africana, cazada por un servidor de ustedes en las selvas del Orinoco, va a dar un triple salto mortal para demostrar a cualquiera de los que me escuchan, ya sea joven, persona o militar, que el animal es algunas veces superior al hombre”.
Y si la primera parte de la declaración del socialista que pretende convertirse en el Gran Maestro de la Gran Logia de España, les ha parecido lo que yo me imagino, les copio lo que dijo a continuación, a ver a qué les suena: “Con absoluta seguridad y certeza, los políticos dentro de la Gran Logia de España no están actuando de forma coordinada, ni como políticos ni como miembros del mismo partido. Nosotros no hablamos ni de religión ni de política en las logias, solo nos respetamos, y estamos en paz, porque buscamos más lo que nos une en lo esencial que las ideas de cada uno”.
Lo que afirma el socialista Adolfo Alonso Carvajal de la armonía y la paz masónicas es falso, mucho más falso todavía que lo del triple salto mortal de la tortuga africana de las selvas del Orinoco. Por lo que ya sabemos de la historia de la Masonería en España, nos permite calificarla como una de las instituciones más nefastas, por haber sido protagonista de los acontecimientos más desgraciados de la Historia de España de los últimos siglos.
El domingo pasado les contaba una faceta de la persecución religiosa en la España del siglo XIX: las matanzas de frailes de los años 1834 y 1835. El historiador Vicente La Fuente dice a las claras que los asesinatos de los frailes fueron “obra de francmasones y comuneros combinados”.
Por su parte, el que fuera fiscal de la Audiencia Territorial de Madrid en 1834, Laureno de Jado, confesó al final de su vida la verdad de lo ocurrido, que los crímenes habían sido “obra de los exaltados en la política de las sociedades secretas”. Y Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), que presidía el Gobierno cuando se produjeron los asesinatos de los frailes, ha dejado por escrito lo siguiente: “fue público y notorio que aquella catástrofe fue obra de las sociedades secretas para precipitar la revolución y arrojar del mando al partido moderado, aprovechándose del terror que difundió la aparición repentina del cólera, inventando lo del envenenamiento de las aguas como otras cosas absurdas que inventaron en otras capitales”.
Y no se piense que el sectarismo antirreligioso es algo exclusivo de los masones de España, pues el odio contra la religión y especialmente contra la religión católica es una característica propia de la Masonería, como magistralmente ha demostrado en uno de sus libros el profesor Alberto Bárcena.
En este sentido es bien elocuente lo sucedido en Francia a finales del siglo XIX y principios del XX. El ascenso a la presidencia del Gobierno francés de Émile Combes (1835-1921), en junio de 1902, supuso una nueva persecución para la Iglesia en Francia. Combes había sido un seminarista de un talante intransigente que llegó a doctorarse en filosofía escolástica. “La revolución —llegó a escribir en estos años— que comenzó por la declaración de los derechos del hombre ha de terminar proclamando los derechos de Dios”. Pero sus superiores no le admitieron a la recepción del subdiaconado y abandonó el seminario, dando un giro radical a su vida: “En esta época —manifestaba tras la mutación— en que las antiguas creencias más o menos absurdas y en todo caso erróneas tienden a desaparecer, los principios de la vida moral se refugian en las logias”.
Pues bien, Combes, que ya durante el pontificado de León XIII (18787-1903) había comenzado sus ataques contra las órdenes religiosas, en junio de 1904 rompió relaciones con la Santa Sede y suspendió el Concordato vigente desde 1801. Daba así un primer paso para, de manera unilateral, fijar un nuevo estatuto a la Iglesia en Francia, que es lo que se conoce como la Ley de Separación de la Iglesia y el Estado francés de 1905.
Pocos días después de la ruptura de 1904, se presentaron varios proyectos de ley y comenzaron los trabajos parlamentarios. Sin embargo, Combes no pudo ver aprobada esa ley como primer ministro, pues fue apartado del gobierno al descubrirse el "escándalo de las fichas" o ficheros secretos de funcionarios y militares a los que de un modo arbitrario se les podía ascender o paralizar su carrera, en función de su posición favorable a la Masonería.
Y Combes fue presidente del partido radical socialista, desmintiendo lo que dice Adolfo Alonso Carvajal de que la Masonería y el socialismo no tienen ninguna relación.
La Ley de separación de 1905 no reconocía a la Iglesia personalidad jurídica, por lo que dejaba de ser sujeto de derechos. En consecuencia, todos los bienes de la Iglesia en Francia quedaron sin propietario, por lo que había que crear un nuevo dueño para esos bienes y se quiso buscar en unas futuras sociedades que se denominaron "asociaciones cultuales", por referirse al “culto” religioso.
Las asociaciones cultuales, compuestas por laicos, recibirían su capacidad de la ley civil; a la vez, el texto legal prohibía la intervención de la jerarquía eclesiástica en ellas. De este modo, se arrebataba a los católicos un derecho natural inalienable, pues tal disposición legal suponía que el derecho a la práctica de la religión emanaba del Estado, además de arrojar a los católicos franceses a la anarquía religiosa y al cisma, porque esas asociaciones cultuales y solo ellas serían las que podrían disponer de los lugares de culto, al margen o en contra de lo que pudiera decir el párroco o el obispo. Por último, la ley daba un plazo de un año para constituir las asociaciones cultuales, porque de no hacerlo así el Estado se apropiaría de todos los bienes de la Iglesia.
La Ley de separación de 1905 no reconocía a la Iglesia personalidad jurídica, por lo que dejaba de ser sujeto de derechos. En consecuencia, todos los bienes de la Iglesia en Francia quedaron sin propietario, por lo que había que crear un nuevo dueño para esos bienes y se quiso buscar en unas futuras sociedades que se denominaron "asociaciones cultuales", por referirse al “culto” religioso.
Las asociaciones cultuales, compuestas por laicos, recibirían su capacidad de la ley civil; a la vez, el texto legal prohibía la intervención de la jerarquía eclesiástica en ellas. De este modo, se arrebataba a los católicos un derecho natural inalienable, pues tal disposición legal suponía que el derecho a la práctica de la religión emanaba del Estado, además de arrojar a los católicos franceses a la anarquía religiosa y al cisma, porque esas asociaciones cultuales y solo ellas serían las que podrían disponer de los lugares de culto, al margen o en contra de lo que pudiera decir el párroco o el obispo. Por último, la ley daba un plazo de un año para constituir las asociaciones cultuales, porque de no hacerlo así el Estado se apropiaría de todos los bienes de la Iglesia.
Nadie dudaba de que la amenaza iba en serio. Ante la posibilidad de perderlo todo, el Gobierno francés estaba convencido de que el Papa mandaría de inmediato a los fieles franceses que constituyeran las asociaciones cultuales. Esos eran sus cálculos, pero San Pío X (1903-1914) se expresó así de claro: “Sé cuántos andan preocupados por los bienes de la Iglesia. A mí solo me inquieta el "Bien". Perdamos las iglesias, pero salvemos la Iglesia. Miran demasiado a los "bienes". El 13 de abril de 1908 comenzó la incautación de todos los bienes, por lo que la Iglesia en Francia perdía todo su patrimonio en bienes muebles e inmuebles y por supuesto, se retiró la subvención que el clero venía recibiendo desde 1801, según lo acordado en el Concordato. Al igual que sucedió durante la Revolución Francesa del siglo XVIII, la Iglesia era despojada de todas sus pertenencias. En las páginas del Journal Officiel de 1908 se pueden consultar las largas listas de tantos lugares de culto y objetos religiosos que fueron a parar a manos particulares. La Primera Guerra Mundial sorprendió al Gobierno francés elaborando nuevas leyes anticlericales para tapar cualquier resquicio, por pequeño que fuera, por el que la Iglesia se pudiera hacer presente en la sociedad francesa.
Por otra parte, los datos que conocemos de la Masonería en España durante la Segunda República dejan también en evidencia al socialista Adolfo Alonso Carvajal, cuando afirma que no existe conexión entre la logias y la política.
En 1931 no eran muchos los masones que había en toda España, según los datos de la profesora Gómez Molleda, solo había 2.700 masones. Pero los pocos que eran tuvieron una representación desproporcionada en la Cortes Constituyentes de 1931, en las que nada menos que 151 diputados eran masones. Concretamente el 30% de los diputados del PSOE y el 57% del partido Radical Socialista eran masones.
Como para que a estas alturas nos venga contando Adolfo Alonso Carvajal que no hay conexiones entre la masonería y el PSOE. La verdad es que, como le dice Castelar a su tío en una de las últimas escenas de Los ladrones somos gente honrada, cuando van a asaltar la caja fuerte, lo que hay entre el PSOE y la Masonería es que “¡Aquí hay mucho tomate, pero que mucho tomate… Pero qué clase de tomate!”.
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